28 veces Novak Djokovic

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Imperturbable, con la única concesión del júbilo explicitado una vez culminada la conquista de su sexta corona en Miami, Novak Djokovic firmó en Cayo Vizcaíno un nuevo episodio de su arrolladora presencia en el circuito.

novak-djokovic-miami«No estoy cansado y me encuentro motivado. Ganar Roland Garros es un gran objetivo, como cada año», dijo el serbio después de imponerse en la final a Kei Nishikori por un doble 6-3, en una hora y 26 minutos.

El sexto título en este torneo, con el que iguala a Andre Agassi, tiene un significado mucho mayor. Nole supera así a Rafael Nadal en el cómputo de Masters 1000, con un total de 28. «Tengo una historia particular con este torneo, donde conseguí en 2007 mi primer gran título, el que me abrió las puertas y me dio la confianza para creer que podía ser un gran jugador», comentó.

Lo es. Desde hace tiempo el mejor, cualificación que nadie osa discutir. En 2016 ha logrado su sexto título en el Abierto de Australia, además de imponerse en Doha e Indian Wells, antes del triunfo en Miami. Sin necesidad de plasmar plenamente el extraordinario talento que atesora, Djokovic gobierna el circuito con suma autoridad. Hay una sensación evidente de que administra energías y sólo aprieta en la medida que se lo exigen las circunstancias. Lo comprobó también un trémulo Nishikori, a quien no le bastó con lograr dos rupturas en el primer set para inquietar lo más mínimo a un tenista que se maneja con enorme suficiencia. «Es difícil encontrar un punto vulnerable en su juego, crear espacios», admitió el japonés, quien también se fue de vacío en su segunda final de un torneo de esta categoría.

Djokovic voló de regreso a Montecarlo, su residencia y el lugar donde arrancará el día 10 la temporada de arcilla. Hace tiempo que esta superficie dejó de ser coto vedado para él. Dos veces vencedor en el Principado, donde defenderá título, el balcánico ha confirmado también su presencia en Madrid, torneo que disputó por última vez en 2014.

Su principal desafío de la temporada, por encima de los Juegos Olímpicos de Río, es triunfar de una vez por todas en la tierra parisina. Roland Garros fue el único de los cuatro torneos del Grand Slam que se le escapó el pasado año. No le bastó superar en cuartos a Nadal, nueve veces campeón, porque Stanislas Wawrinka le sorprendió en la final. Con once títulos del Grand Slam, tres menos que Nadal, seis por debajo de Federer, el serbio no sólo quiere convertirse en el octavo tenista capaz de reunir los cuatro majors, sino envidar en la pretensión de convertirse en el mejor de la historia.

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