Aniversario 14 años de la agresión de la OTAN a Serbia

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Hoy se cumplen los 14 años desde el inicio del vergonzoso comienzo de ataques aéreos contra la República Federal de Yugoslavia,  el cual comenzó el 24 de marzo de 1999 y que llevó a cabo un ejército de 19 países miembros de la OTAN a atacar a un pequeño país.

El ataque que duro 78 días se trato del conflicto más desigual en la reciente historia humana, ya que la supremacía militar del agresor fue 40 veces mayor, mientras que la relación del número de habitantes de la República Federal de Yugoslavia respecto al de los países de la OTAN fue de hasta 1:70.

Recordemos que la alianza militar de Occidente (OTAN) se aseguró el apoyo mediático de los medios de comunicación mundiales, de modo que el mundo pudo ver solamente una cara de la medalla, es decir, la versión de la OTAN. Acusando a Serbia y disfrazando el ataque como una ayuda y apoyo no solo a la populacion albanesa sino que también para el pueblo serbio.

El pretexto oficial para la agresión contra la República Federal de Yugoslavia, la que se efectuó sin previa decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, fueron las fallidas negociaciones sobre la solución de la crisis en Kosovo y Metohia, llevadas en Rambouillet y Paris, en febrero y marzo de 1999. Las negociaciones entraron en los anales de negociación debido al hecho de que entre la delegación serbia y la albanesa no hubo contactos ni negociaciones directas, sino que todo el tiempo mediaron entre ellas los representantes de la comunidad internacional. La agresión de la OTAN se llevó a cabo supuestamente a fin de evitar una catástrofe humanitaria en Kosovo y Metohia. El hecho es que precisamente la agresión fue la que provocó una catástrofe humanitaria. Según los datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), unos 230.000 serbios, gitanos y otros no albaneses abandonaron Kosovo y Metohia durante la agresión. Después de acabada la agresión, a la provincia sureña serbia regresaron unos 80.000 albaneses que habían huido de Kosovo y Metohia, pero ese no ha sido el caso con muchos de los serbios expulsados, quienes no han regresado a la Provincia ni después de 14 años de protectorado internacional.

targetPerpetrando la agresión contra la República Federal de Yugoslavia, la OTAN cometió un crimen contra la paz, ya que la Carta de la ONU dictamina que los países miembros se comprometan a que en las relaciones internacionales “se abstendrán de la amenaza con la fuerza o del uso de la fuerza que sea contrario de cualquier manera a los objetivos de la ONU”. Con el acto de la agresión y las numerosas actividades que antecedieron, sobre todo el ultimátum de que bajo la amenaza con la violencia se acepte el Tratado de Rambouillet, se violaron los principios básicos de los sistemas jurídicos de todos los Estados soberanos, los principios sobre los que reposa el ordenamiento internacional, así como la Carta de la ONU. Concretamente, se violó el Documento de Helsinki, la Convención de Ginebra, una serie de principios del Acto Final de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, así como el contrato de fundación de la OTAN, con que esta unión se define como “unión defensiva”, que actúa sólo en el territorio de sus miembros.

Meta de los ataques, que duraron 78 días no fueron sólo blancos militares, sino también los civiles. Fueron bombardeados escuelas, hospitales, mercados, puentes, y en esos ataques perecieron aproximadamente 3.500 personas, entre ellas la mayoría civiles. Durante el bombardeo sufrió graves daños la infraestructura económica, así como escuelas, establecimientos de salud, casas mediáticas, monumentos de la cultura. Los datos sobre el daño material total son distintos, y se mueven en el diapasón de entre 50.000 y 200.000 millones de dólares.

El bombardeo finalizó con la adopción de la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, el 10 de junio de 1999, después de que, un día antes, los representantes del Ejército de la República Federal de Yugoslavia y de la OTAN firmaron en Kumanovo el Acuerdo Técnico – Militar, en el cual se estipuló la retirada de las fuerzas del Ejército de Yugoslavia de Kosovo y la entrada de las tropas militares internacionales en la provincia sureña. Con ese documento se confirmó también de manera explícita la soberanía de Serbia sobre Kosovo y Metohia. Pero, ello no impidió que una parte de la comunidad internacional apoye y aliente las aspiraciones separatistas de los albaneses de Kosovo y que después se apresuraran a reconocer la independencia de Kosovo. Ello, a juicio de numerosos analistas, muestra y revela los verdaderos motivos que llevaron a la agresión de la República Federal de Yugoslavia por parte de la OTAN.

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