Aniversario 27 de cuando el Estrella Roja reinó en el fútbol mundial

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Puede parecer una final atípica. Hoy lo sería. Y es que nadie se imagina, ni por asomo, que el Estrella Roja y el Olympique de Marsella llegasen en la actualidad a toda una final de Liga de Campeones. Pero por aquellos tiempos sí eran clubes fuertes que contaban con plantillas espectaculares. El club francés tenía en sus filas a jugadores como Jean Pierre Papin, Chris Waddle, Manuel Amorós o Abedí Pelé. El Estrella Roja, por su parte, tenía la mejor generación de la que nunca había disfrutado un equipo de su país.

Tras una década de tremendos altibajos, a finales de los 80 el club cambia su política de fichajes y se apuesta por la contratación de muchos jugadores jóvenes de gran talento. La apuesta por el juego de ataque sería ya irrenunciable. En cuestión de tres años llegaron al Estrella Roja jugadores como Robert Prosinecki, Darko Pancev, Vladimir Jugovic y Sinisa Mihajlovic. A ellos se les unió Miodrag Belodedic, la pieza que le faltaba al Estrella Roja para ser un equipo temible. El líbero rumano aportaba justo lo que le falta al equipo de Belgrado: colocación, sobriedad y liderazgo en defensa así como experiencia. Y es que el elegante zaguero ya sabía lo que era ganar la Copa de Europa. Lo hizo con el Steaua de Bucarest en 1986.

El Estrella Roja había sido campeón de Liga en 1988 y 1990, así que el objetivo de dominar el fútbol yugoslavo estaba más que consolidado. Pero en 1991, un conjunto completamente formado y unido, iba a asaltar Europa. Todo ello en un clima ya de guerra, en el que se empezaban a avivar las llamas de las diferencias étnicas y religiosas, así como los distintos sentimientos nacionalistas. Yugoslavia ya empezaba a resquebrajarse tras la llamada Guerra de los diez días y la declaración de Independencia de Eslovenia.

El 29 de mayo de 1991 en el estadio San Nicola de Bari y ante 56.000 expectadores, el Estrella Roja de Belgrado consiguió el que hasta ahora es el mayor hito registrado por el fútbol yugoslavo. El conjunto entrenado por Ljupko Petrovic disputaba por primera vez en su historia —y única vez hasta el momento— la final de la máxima competición continental. Lo hizo 25 años después del primer club yugoslavo que llegó a una final de la Copa de Europa. En 1966, el Partizan perdió contra el Real Madrid de la sexta Copa de Europa. Esta vez sería diferente.

El camino del Estrella Roja para ser campeón de Europa

No hay camino fácil para conseguir levantar la ‘orejona’ pero en este caso, el Estrella Roja tuvo unas primeras rondas de competición relativamente sencillas. En primera ronda se deshizo del Grasshoper suizo con bastante facilidad por un global de 5-2. También relativamente fácil fueron los octavos de final contra el Glasgow Rangers: 3-0 en casa y 1-1 en Escocia.

La historia se repitió en las dos siguientes rondas en las que el Estrella Roja eliminó a los dos campeones alemanes, el Dynamo Dresden, campeón de la liga de la RDA, y el Bayern Munich, ganador de la Liga de la Alemania occidental. En cuartos de final, el Dynamo Dresden fue un juguete en manos de los yugoslavos. Otro 3-0 en la ida para dejar sentenciada la eliminatoria.

Por si fuera poco, en el partido de vuelta, que ya iba ganando el Estrella Roja por 1-2, el partido se suspendió en el minuto 78 por altercados causados por los aficionados alemanes. La UEFA daría el partido por ganado al Estrella Roja por 3-0. Global de 6 a 0 y el club de Belgrado proseguía en su exitoso camino hacia la semifinal.

Semifinales y la gran final

En esa semifinal, contra el Bayern de Munich, la cosa parecía encarrilada tras el 1 a 2 de la ida, merced a los goles de Darko Pancev y Dejan Savicevic. Sin embargo, el equipo germano remontó en Belgrado para empatar la eliminatoria, hasta que un gol en propia puerta cerca del final dio el pase para la final al equipo yugoslavo. El escollo más difícil, el Bayern de los Effenberg, Thon, Brian Laudrup o Schumacher, quedaba en el camino ante un equipo que no sólo ganaba: dominaba y arrasaba a sus rivales gracias a un juego ofensivo espectacular.

No tan espectacular sería, sin embargo, la final. El Estrella Roja, nublado por los nervios de un evento inaudito para el fútbol yugoslavo, se mostró menos dominante de lo normal. A ello ayudó el planteamiento de su entrenador, Ljubko Petrovic, que renunció a su modelo de juego ofensivo en favor de un juego táctico muy centrado en el rival.

A punto estuvo de salirle caro. En la final de aquella Copa de Europa de la temporada 1990/91 entre el Estrella Roja y el Olympique de Marsella triunfó el juego rácano y, en consecuencia, el cerocerismo en el marcador. Finalmente, el equipo yugoslavo se impuso en la lotería de los penaltis. El Estrella Roja no falló ninguno y se llevaba, de esta forma, la primera Copa de Europa a Yugoslavia.

Estrella Roja: mejor equipo del mundo en 1991

El 8 de diciembre de 1991, en Tokio, el Estrella Roja se coronó como mejor equipo del mundo al ganar la Copa Intercontinental al Colo-Colo, que había sido el campeón de la Copa Libertadores la temporada anterior. En esta ocasión, los de Belgrado sí fueron fieles a su filosofía y reinó el juego vistoso y de ataque. Dos goles de Jugovic, elegido mejor jugador del encuentro, y otro de Pancev, dieron la victoria al Estrella Roja por un contundente 3 a 0. Fue la culminación de un proyecto formado por una generación de futbolistas que en ese momento parecía que tendría continuidad en el tiempo. No fue así. Aquel grupo de jugadores tuvo un triste final.

Una gran generación que tuvo que emigrar

La guerra llegó y el fútbol quedó en un segundo plano. Los mejores jugadores de aquel mítico equipo se repartieron por grandes clubes de Europa. Jugovic se fue a la Sampdoria, Prosinecki al Real Madrid o Savicevic al Milan. También se fueron Mihajlovic (Roma), Pancev (Inter de Milán) y Ratkovic (Celta de Vigo). Había que huir del infierno de la guerra. El país se rompería durante los años siguientes tras los sucesivos conflictos que asolaron la antigua república de Yugoslavia y que dejaron cerca de 200 000 víctimas mortales. ¿Pero qué hubiese pasado con el fútbol yugoslavo sin la Guerra de los Balcanes?

Nadie sabe qué hubiese pasado sin la guerra y sin la posterior salida de todos estos jugadores. Nadie sabe qué hubiese pasado con un Estrella Roja que contaba con una generación muy joven y con mucho camino por delante. Tampoco nadie en el mundo del fútbol sabe qué hubiese pasado si Yugoslavia no se hubiese desintegrado y a la estupenda generación de croatas que fueron terceros en el Mundial de Francia en 1998 se les hubiesen unido serbios y otros jugadores balcánicos como Mijatovic (Montenegro), Zahovic (Eslovenia) o Kodro y Gudelj (Bosnia). No se sabe lo que hubiese pasado. Ni nunca se sabrá. Pero en el recuerdo siempre quedará este magnífico equipo.

Fuente: http://intrafutbol.com

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