Conozcamos la biografía del Sr. Sava Lukich

Sava trabajando en Lima

A raíz de la publicación de mi sobrina Karen Medina Lukich sobre mi padre Don Sava Lukich Radak y su interés por saber más de el. Con mucho gusto les cuento a continuación lo que le escuché desde niño.

Cabe destacar que el está vivo debiendo ser uno de los últimos sobrevivientes de la segunda guerra mundial. Nació en Vršac un 25 de Marzo de 1925 . Hijo de Mita Lukic y Zora Radak. Su casa estaba ubicada en calle Radakova 77 – Vršac hasta el día de hoy donde vive la esposa de su sobrino Dimitrije: Lilja Markovic. 

Cuando los nazis alemanes ocupan su ciudad era 1941 y mi papá tenía 16 años cumplidos tenían un viñedo y se dedicaban a la producción de vinos y trigo en la zona que conlleva a la Kula ( fortaleza, hoy atractivo turistico de Vršac). Desde niño fue muy alegre y travieso, jugaba con sus amigos de barrio entre los que habían niños serbios,croatas, macedonios y eslovenos.

Su mejor amigo se llamaba Djoka cuya muerte va a desencadenar una decisión suicida y muy atrevida por parte de mi padre, pero de eso detallaré más adelante.

Año 1944 entra a su pueblo el ejército rojo soviético, mi papá ya se había enrolado junto con sus amigos al ejército partizano, ya con 19 años. El me contó que vio con sus propios ojos como los nazis se llevaban a las familias judías entre los que estaban el zapatero, una profesora y uno de sus amigos. Todos con sus familias, los llevaban al campo de concentración, nunca los volvió a ver.

Tres soldados: Miloš, Djoka y Sava Lukic

Durante los años de ocupación nazi, mi papá trabajó para la familia Mertes que por ser alemanes fueron fusilados el año 1944. 

La campaña desde Vršac terminaría en Eslovenia con la premisa de expulsar a los alemanes y orden de matar solo a los prisioneros ustashas croatas que llevaba un tatuaje en el brazo, ese regimiento fue el más cruel contra los serbios, famosos por degollar niños serbios y había llegado la hora de arreglar cuentas.

Su madre (mi abuela Zora ) muy ortodoxa, sus últimas palabras antes de que mi papá con 19 años marchase a la guerra fueron: “nunca te olvides de Dios, sólo El te salvará y nunca te burles de El aunque tus compañeros lo hagan”.

Zora Radak y Mita Lukic
Zora Radak y Mita Lukic

Los jóvenes partizanos iban en primera linea, avanzaban sorteando minas plantadas por alemanes y croatas en retirada. Los soviéticos apoyaban con armamento pesado  ( Katiushas ) desde atrás. Increíbles capítulos pasaron como cuando mi papá hizo una competencia de tiro con su amigo Djoka, “a ver quién le da a la campana de esa iglesia”, entre juego mi papa ganó por su buena puntería pero esa noche cayo un infernal ataque de morteros. Habían delatado su posición. Otra noche muy oscura de esas en que la luna no está y no hay nada de luz, mi papá se perdió, entre maizales retorna por fin al frente de batalla, pero algo raro sucedía, la carpita con un soldado dentro que dormía era diferente, el fusil también, estaba en el frente enemigo y ese soldado era croata, se le encrespó su cuerpo y se regresó por el mismo camino sin hacer ruido. Estaban más cerca de lo que pudieron imaginar. Avisó a su superior y delató la ubicación enemiga. Esa noche atacaron y al amanecer pudieron ver que habían hecho un gran daño al enemigo, gracias a mi papá. Al parecer el trayecto era por la zona de Eslavonia con dirección a Eslovenia. Una tarde no había ruido, ingresaron a otra ciudad abandonada con un edificio de tres plantas. Les habían preparado una emboscada, antes de avanzar mi papá y su amigo Djoka vuelven a apostar “a ver quién le dispara a ese edificio solo al tejado”. Djoka dispara y para sorpresa de todos salen y escapan soldados que por el uniforme parecían mercenarios ucranianos que luchaban junto al ejército alemán. Pero no todo eran victorias y avances. También hubo retiradas, una tarde previa a dormir en las trincheras en primera linea (primera linea era rotativa no todos los días tocaba primera linea) los compañeros del regimiento que compartirían primera linea con mi papá durante esa noche se embriagaron con rakija para armarse de valor y perder miedo, empezaron a blasfemar contra Dios y bailar kolo y orinar en las cruces, asumo que estaban en un campo santo o un cementerio. Lo invitaron a unírseles, pero mi papá rechazó la invitación. El recordó las palabras de su mamá (sólo Dios te salvará de esta guerra, nunca te burles de El y pídele ayuda) mi abuela llevaba a mi papá a la iglesia ortodoxa serbia y lo bautizó, eran creyentes. 

Esa noche cayeron miles de proyectiles de morteros como para aniquilar toda la primera fila. Sólo quedaba taparse bien los oídos, agacharse dentro de su trinchera y rezar. No había otra.

Al amanecer todos los compañeros estaban muertos, y muchos admirados por un proyectil de mortero clavado en la pared de su trinchera el que milagrosamente no llegó a estallar.

50 años después en Perú mi hermana Zorka le leyó a mi papa el Salmo 91 la parte donde dice “caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra, más a ti no llegará, ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos”. Esa tarde nos contó entre lágrimas ese capítulo de su vida que evidencia el amor de una madre, por su hijo soldado en permanente peligro y la fe que se agiganta a través de la oración.

Una noche necesitaban agua y mi papá corrió hasta un riachuelo con 2 baldes, cometiendo un grave error: El armamento nuevo ruso era top secret , soldado que lo viera tenía que morir ya que de caer prisionero podría decir al enemigo lo referente a esa poderosa arma. Mi papá vió camiones enormes con grandes cohetes y en su curiosidad se quedó observándolos. Un soldado soviético le apunto la cien y le dijo que le dispararía por ordenes superiores.mi papá le ofreció cigarros y el soldado ruso accedió. y una vez más corrió por su vida. Después de varios meses de avance se había llegado a la meta entre Eslovenia y Austria. Mi papá y su amigo Djoka habían sobrevivido a pesar que hubieron muchas bajas, felices hablaban de volver pronto a casa  al barrio a ver a sus madres. Pero Djoka no la volvio a ver y mi papá la vería luego de 44 años en 1988.
Djoka tomó un pedazo de alfombra persa para su mamá,de una casa en el último pueblo que liberaron de los nazis. Esto fue considerado como un robo y bajo la disciplina comunista al soldado que roba se le mata y Djoka fue rápidamente fusilado. Mi papá entró en una conmoción y lo golpearon para que se tranquilice, a la vez lo amenazaron de hacerle lo mismo si no se calmaba.

Como ejército victorioso venían las felicitaciones y al retorno a Serbia se les darían premios y tierras a los soldados partizanos por lograr derrotar a los alemanes y croatas ustashas, pero en medio de la algarabía, mi papá, ese joven de 19 años travieso, curioso y bueno en puntería decidió desertar. Nunca se sobrepuso a la imagen de su mejor amigo siendo fusilado por una alfombra, y se llenó de rencor hacia el comunismo.

Por la noche escapó y estuvo 2 días sin comer ni beber agua hasta que llegó a Trieste  donde unas monjas italianas le salvaron la vida. Deshidratado y convaleciente. Una vez más Dios le había salvado de morir. En Italia lo llevaron a un campamento de yugoslavos donde no habían partizanos, solo croatas y eslovenos. Un esloveno se dio cuenta que mi papá era serbio y le dijo que si se enteran que es serbio y partizano lo mataría. Escapó de ese campamento engañando al portero. Estuvo en Italia indocumentado hasta que abordó el primer barco hacia américa para sobrevivientes de la segunda guerra mundial. No se como tomó un tren desde Italia hasta Hamburgo en donde abordo el barco con destino a Panamá. El barco en el cual llegó mi padre a Panamá se llamaba Antoniotto Usodimare en el habían ex soldados serbios chetniks, macedonios, croatas y eslovenos. Mi padre era el único partizano pero todos se hicieron amigos unidos por el sueño americano.
Una vez en Panamá trabajo lavando carros y como guardia en una tienda donde miraba revistas con fotos de un país llamado Perú el cuál le impactó por su historia incaica, el Machu Picchu, lineas de nazca, con selva, costa y cordillera. Muy ahorrativo solo comía alverjas, tomate y trabajaba duro para juntar plata. Al llegar al Perú en Lima igual que en Panamá empezó limpiando carros y dormía en el local como guardia.

Al cabo de unos años compra una moto Indian en la cual repartía jabones y otras mercaderías por los mercados de todo Lima que en ese año 1958 no tenía tanta población como hoy. Después compró un volquete GMC con el que trabaó duro entre Lima y el Callao. Luego estuvo junto a unos paisanos como Milenko Vojvodic por Chachapoyas trabajando con el café. Conoció a otros serbios en Perú como su amigo Radovic (Abuelo de mi amigo Mirko Radovic) con quien se conoció en el barco que los trajo desde hamburgo a Panamá. En Tacna conoció a Cedo y Yugomir Stanic. Mi papá se dedicó luego a la venta de bisutería y se enamoró de Elena Valdivia con quien se casó y tuvo 6 hijos : Mery, Zorka, Sava, Manuel, Catalina, Milena y quien les acaba de redactar esta biografia, “Ja sam  Milan Lukich.” tengo que destacar que luego le fue económicamente bien desde que se acentó en la ciudad de Tacna que por ser frontera con Chile le ofrecía a mi papá mejores ganancias. Fundó la feria caplina en el centro de Tacna, principal punto de comercio entre turistas chilenos y peruanos. El decidió aumentarse la letra h al apellido porque no le gustaba como pronunciaban en Perú, nunca renuncio a su nacionalidad hasta hoy conserva su carnet de extranjería, tuvo 2 pasaportes el yugoslavo y el de serbia y montenegro.

Mi papa,mis hijos Novak y Janko y yo

El año 1976 hubo vientos de guerra entre Perú y Chile y Mi papá que si sabe lo que es estar en una guerra, nos envió a mi mamá y a todos sus hijos a Yugoslavia a conocer a la abuelita Zora, el primo Dimitrije Lukic hijo de Jiva Lukic con su esposa stojanka y Vida Lukic  su hemana. El no viajó por temor a represalias del gobierno comunista que hasta ese año se había enquistado en el poder por haber desertado. Finalmente el año 1988 le dicen que no hay problema hubo anmistía para todos los soldados de la segunda guerra mundial y viaja junto a mi hermano Sava. Un largo viaje en Aeroflot con escalas en Gander, Canada y Shanon Irlanda hasta Moscú, para tomar otro vuelo desde Moscú a Beograd.

Sava trabajando en Lima


Una vez en Belgrado lo recojen en el aeropuerto su hermano y a solo 74 kilómetros de ver a su madre luego de 44 años en Vršac, fue muy lindo se filmó en una cinta VHS el abrazo de una madre y su hijo un soldado serbio  que salió de casa a los 19 años y regresaba a los 63 con vida gracias a los consejos de su amorosa madre Zora Radak (nunca te olvides de Dios, nunca te burles de  El , sólo El te salvará y te ayudará).

Por Milan Lukich

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