Crónica Económica Internacional

El control de la calidad del maíz serbio, el que se efectuó bajo el auspicio del Ministerio de Agricultura, ha mostrado que sólo un siete por ciento del cultivo de este año está contaminado con la alfatoxina. Sin embargo, el daño financiero del más reciente escándalo por el maíz intoxicado asciende a aproximadamente 46 millones de euros, y lo que es peor va a afectar la imagen del maíz serbio en el mundo. Los productores y expertos afirman que el escándalo fue lanzado intencionadamente, con el fin de reducir el precio en el mercado europeo. Más ampliamente en la Crónica Económica Internacional. Escribe Tamara Prodanovic.
Noticias como esa se divulgan muy pronto, y ya llegaron las respuestas de los tradicionales compradores de que, por ahora, no van a comprar el maíz serbio. El mismo problema, con la alfatoxina, lo tienen los países vecinos, como Croacia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Hasta ahora se han exportado aproximadamente 400.000 toneladas de maíz, y menos del dos por ciento del maíz destinado para la exportación no ha pasado el control, el que es riguroso y muy detallado. Serbia necesitará como mínimo un año para recuperar el prestigio del maíz, bajo condición de que no ocurra otra situación imprevisible. La publicación de datos, sin exámenes adicionales, ha traído enorme daño a Serbia, país que por tradición figura entre los primeros diez exportadores de maíz en el mundo.
Algunos expertos y agricultores sospechan que detrás del “cuidado de la salud humana” se ocultan otros intereses. Dicen que se “levantó la polvareda” con un sólo propósito, el de reducir el precio del maíz serbio.
La presencia de la alfatoxina es habitual en las regiones subtropicales y no en esta zona climática, por eso se hacían sólo análisis superficiales. Su presencia se detectó recién durante el control en Italia. Se trata de una cantidad de 6.000 toneladas de maíz que se exportó a ese país, pero no directamente desde Serbia, por eso no se ha devuelto a Serbia, sino a Croacia, país que revendió este cereal. Se plantea la pregunta de quién era ese maíz. Los italianos informaron inmediatamente a la Comisión de la Unión Europea para la seguridad de alimentos sobre el maíz intoxicado.
La presencia de la alfatoxina en tan sólo un siete por ciento del maíz, no influirá demasiado en la exportación, porque la sequía ha afectado en gran medida este cultivo. Si el próximo año aumenta la producción del maíz entonces el estado tendrá que luchar nuevamente por su puesto en el mercado. Cabe decir que el maíz serbio tiene mejor precio que, por ejemplo el de Ucrania, porque es de mejor calidad y está destinado al consumo humano.

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