Djokovic, el inversor tecnológico

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Nole fue 17° en 2014. Ese fue el lugar que ocupó entre los deportistas mejor pagos del mundo. Un dato que surge de sus 33 millones de dólares de ingresos facturados en ese período.

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Doce millones de dólares por premios y 21 millones por contratos con marcas como Uniqlo, Adidas, Peugeot, Seiko y Head. ¿Pero qué hace Djokovic con su dinero? Su familia administra en Serbia una academia de tenis que lleva su nombre y una pizzería, también llamada Novak, ubicada a pocas cuadras del Belgrado Arena y que tiene un sustancioso menú para celíacos, tal la condición de la estrella del tenis mundial.

Poco se sabe, en cambio, de la inversión en tecnología que Djokovic decidió emprender el año pasado y que la anunció en una conferencia de prensa previa al Abierto de los Estados Unidos. Unos desarrolladores de software israelíes, con experiencia en el campo de la aviación militar, le presentaron un programa de análisis de juego que fascinó a Nole. Tanto le gustó que no solamente lo incorporó a sus entrenamientos, sino que también decidió vincularse como inversor. La empresa se llama PlaySight y el software Smart Court.

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Se trata de un sistema de seis cámaras que se instalan en una cancha y permiten grabar todas las acciones de juego para ser revisadas con repeticiones instantáneas. El programa puede analizar rendimientos en detalle de cada instancia de un partido de tenis: zonas de movilidad, cantidad de pasos dados por el jugador, calidad del impacto de los golpes, velocidad y dirección cada uno de los tiros. En definitiva, debilidades y fortalezas de un tenista en una práctica con una visión inmediata. Además los archivos son almacenados en una “nube” y cualquier jugador o entrenador puede acceder a ellos desde cualquier parte del planeta. El motor de funcionamiento es similar al que usan los pílotos de avión en los simuladores de vuelo.

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Djokovic vio en eso una posibilidad interesante para ampliar su perspectiva y sus intereses. Durante el pasado torneo de Indian Wells lo utilizó en una sesión abierta al público ya que el negocio de SmartCourt es ofrecérselo a los aficionados. Para enero de 2014 ya tenía instalados 80 sistemas en diferentes clubes que incluyen Roland Garros , Queens y academias en Tampa, Washington y San Francisco. Para 2016 el plan de negocios proyecta tener implementados dos mil Smart Court y para 2020 entre cuatro mil y cinco mil en todo el mundo. El costo del programa es de 10 mil dólares. El Ojo de Halcón cuesta 100 mil dólares. El serbio se muestra como el impulsor de un sistema que puede ser utilizado por igual por profesionales y por tenistas amateurs. Esa es su ventaja.

Djokovic lidera esta época del tenis mundial con un convencimiento y una fortaleza que lo diferencia claramente del resto. No parece haber rival que le discuta este dominio. Entre los muchos relieves que explican este momento y la calidad de su juego, la tecnología aplicada a evolucionar en su juego tiene una influencia que queda a la vista. Djokovic hizo con ella, lo mismo que hace con el tenis y el circuito: ser su dueño.

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