Dunja Kusturica: Los serbios se sienten reflejados en su cine

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Para ella es su primera vez en el Perú, país del cual sabía poco salvo porque ha escuchado hablar de Machu Picchu o ha visto algún documental sobre los incas. Mucho menos sabe del cine peruano, aunque me promete ver ‘Sigo Siendo’, el documental de Javier Corcuera y coproducido por La Mula. Guionista, cultora del cine de autor, hija del más famoso cineasta serbio con quien acaba de terminar un cortometraje que presentará este año en el Festival de Venecia, Dunja Kusturica está entre nosotros invitada como jurado de la V edición del Festival al Este de Lima y conversamos con ella acerca del cine serbio y europeo.
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EN EL NOMBRE DEL PADRE
Nos encontramos en el UVK Larcomar. Nos presentamos y de inmediato ella pasa del inglés al castellano, el cual aprendió de tanto viajar con su padre, el célebre cineasta serbio Emir Kusturica, y también por saber qué decían en las películas latinoamericanas que veía en su casa o en los festivales. Dunja es consciente de que su apellido le abre todas las puertas del cine que ella toque, aunque también sabe que su padre no cae bien a algunos que ven en el cine sólo una industria de dinero. Pero tampoco se deja llevar por la fama paterna y busca su propio espacio, lo que no significa que no trabaje con Emir.
Le comento de las películas que he visto de su padre –Tiempo de gitanos, Underground,Gato negro, gato blanco, entre otras– y del célebre concierto que dio en Buenos Aires. Me cuenta que su niñez estuvo llena de cintas de películas, música folclórica europea, libros de política, de cine y mucha literatura. Y en medio de ello, de tantos idiomas, algunas novelas, canciones y películas en castellano.Aun así, sabe poco del cine actual de esta región. “Conozco un poco del cine latinoamericano. Lo más interesante que vi el año pasado fueron tres películas: una mexicana, una chilena y una venezolana. Del cine peruano no sé nada”, dice. Le hablo de ‘Sigo Siendo’ y se entusiasma con la temática y me dice que ya la quiere ver, que no quiere desaprovechar su estadía en nuestra capital.

A sus 28 años, Dunja es una joven que ha experimentado mucho de las diferentes culturas del mundo. Nacida en Sarajevo, se crió en París para luego regresar a estudiar a su país, donde se graduó como dramaturga. También ha vivido en Nueva York, en Arizona, en Normandía y nuevamente en París (donde leyó mucha literatura rusa y se rindió ante Dostoievski). Por el cine, sea en sus proyectos personales o por los de su padre, que la ha contratado como productora, ha recorrido varios países y tiene una visión totalmente globalizada de la realidad. Sabe lo que ocurre políticamente en el mundo. “Una serbia no puede estar ajena a lo que ocurre en su país y en todo el mundo porque todo lo que hemos pasado puede ocurrir en cualquier sitio y hay que estar alerta”, me explica mientras hablamos un poco de los conflictos en Ucrania, Siria, Venezuela y Nigeria.

Acerca del cine serbio, reconoce que aún se siente la influencia de su padre, pero en los últimos años el cine actual busca nuevas variantes, algo minimalistas. “Sin perder nuestra esencia cultural, se buscan nuevas corrientes”, anota.

UN CINE REALISTA

Hablamos de cine en general, de lo que hay en las carteleras, de las películas comerciales y de autor. “En Serbia hacemos un cine realista porque nuestra historia es muy rica y proporciona diversos y muchos temas para trasladarlos a los guiones. No necesitamos copiar a Hollywood, aunque hay algunos directores de cine que sí quieren seguir la influencia estadounidense, y prefieren hacer un cine meramente comercial. Yo apuesto por el cine de autor”, explica la guionista y seleccionadora del Festival de Küstendorf, famoso evento de cine y música impulsado por su padre y busca promover a jóvenes cineastas de su país y de otros lugares con el propósito de hacer unworkshop y relacionarlos con los grandes del cine mundial.

Le comento de las dificultades que tienen los cineastas peruanos para llevar sus películas a las salas. Y no le parecen ajenas. “Para quienes vivimos del cine en Europa del Este, la mayor dificultad es conseguir el financiamiento, es complicado pero podemos terminarlas muchas veces cuando nos asociamos con colegas ‘del oeste’. Ahorita en nuestra zona destacan las películas rumanas y polacas. Aunque el último año ha habido pocas películas serbias, siempre son buenas”.

Dunja cuenta que el cine de Europa del Este busca lo auténtico de la región y de la historia de todo lo que vivieron durante los últimos 20 años, desde que cayó el comunismo. “Los serbios, por lo general se sienten reflejados en su cine; hay una identificación con lo que hacen los realizadores; siempre quieren ver parte de su historia o actualidad en él. Reciben bien los temas políticos. Por ejemplo esa transición del comunismo al capitalismo y todos los conflictos que trae ello: en lo económico, en lo cultural, en lo religioso, en lo familiar. Pero también gustan de las historias de amor y comedias”, explica.

Sabe que su presencia en Lima no pasa inadvertida entre los conocedores, pero también se siente aliviada de que el cine europeo no sea tan visto en el Perú porque ello le permite caminar por las calles limeñas y pasar como una turista más. Quiere ir a Polvos Azules, le han recomendado un par de puestos donde puede encontrar esas películas que ni siquiera a Serbia llegan fácilmente porque, al igual que aquí, allá las tiendas de alquiler o venta de películas originales venden más las de Hollywood. “Puras comerciales, muchas películas bobas; hay que comprar en la calle”, me dice con una risa cómplice.

Quienes vayan al festival seguramente la encontrarán en alguna de las salas. Estén atentos.

redaccion.lamula.pe

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