El otoño en Serbia, la alegría de olores, de sabores y de festivales

Cosecha de uvas y preparación de vino, de pimiento y de ajvar, de aguardiente… Cuando se ve, huele y además oye la música de las fiestas-se sabe que en Serbia ha llegado otoño.

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Cuando los días se acortan y las noches se envueltan de niebla, y los frutos de diferentes colores decoran follaje que poco a poco se vuelve amarillo, en Serbia hay razones especiales para celebrar. De su tesoro Escondido, el otoño nos derrama olores, sabores y colores para que todos los sentidos disfruten. Aquí, a los frutos de otoño se aproxima de una manera especial por generaciones, sobre todo porque de ellos hacemos la comida y las bebidas que que se han convertido durante siglos en parte tan importante de la identidad serbia.

De cosecha de uvas, preparación de los pimientos o aguardiente, casi se han hecho rituales y alrededor de ellos durante el tiempo se creó la competencia, celebraciones y festivales completos con cientos de miles de visitants.

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Estos grandes fiesta que duran varios días matizadas con  tradición, música y exquisita comida y bebida de la cocina tradicional le gustó mucho a los visitantes de nuestro país de todo el mundo. Y cuando se agrega un placer la hospitalidad de la población serbia, se crea un recuerdo hermoso que puede ser llevado fuera del país.

Casi durante todo el mes de septiembre, sea en el pueblo o en la ciudad, el olor de pimientos se ​​mezcla con un olor lejano de la quema, se siente en calles y callejones.

En las viejas estufas se ahuman los pimientos y las amas de casa hacen todo el tipo de la comida: pinđur, pimientos cocidos, marinados y despojados, ljutenica, guirnaldas de pimientos. Estas guirnaldas son particularmente interesantes, porque mucho después de colocación adornan las paredes de las casas y se secan, y cuando llegue el momento, los anfitriones preparan de ellos especias picantes.

Lo que ms inspira a las amas de casa serbias a cometir en el mejor hecho es su Majestad-ajvar. Picante o suave, esta comida preparada de los pimientos, primero asados y después cocidos, es  uno de los platos más populares de Serbia.

Tradicionalmente, el mejor ajvar es de Leskovac. Dicen que la gente de Leskovac sabe exactamente el día cuando va a recoger pimientos y que precisamente esto es el secreto del ajvar más rico en el país.

Por eso, cuando llega el otoño, la gente de aquí organiza “Días del pimiento” en el que se compiten en la preparación de platos de verduras.

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Junto con el ajvar es la mermelada de ciruela. Cuando el otoño cruje las ramas bajo el cargo azul del fruto más popular en Serbia, los anfitriones preparan el aguardiente, conocida como šljivovica, y sus esposas cocinan la mermelada, dulce y compota.

Mientras que el olor de la fruta cocida se mezcla con el aroma de las noches de otoño, otra más fruta, que se encuentra en casi todas las regiones de Serbia, espera para ser recogida. Las gotitas de uvas moradas se derraman en los mejores vinos. Este secreto es conocido sólo a los productores del vino, pero a la cosecha están invitados todos.

Este costumbre popular de cosecha se cultiva con tanto cuidado que ha encantado a muchos poetas. “…Ay cosecha, hay algo mejor en el mundo…“ se ha preguntado el conocido poeta de Karlovac, Branko Radičević, pensando en la cosecha de su pueblo, en las laderas del Fruška Gora.

Las cosechas en Karlovac, Smederevo, Vršac, Palić, Oplenac, Župa, son solo unas de las cosechas de las uvas en Serbia. Su tiempo es la segunda mitad de septiembre. Es cuando la gente de sus ciudades vayan a las áreas de viñedos, despidiéndose del verano y saludando al otoño con música y con una copa de vino que se vierte en la Župa, incluso de la fuente de la ciudad.

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La alegría de gulcosidad serbia, de la tradición y de los costumbres no se termina hasta con el veranillo que suele ser en octubre, porque después le sigue un período cuando se seca la carne y prepara el mejor jamón en los hornos de las casas.

Barriles de vino, cubos de encurtidos y tarros de diferentes colores en la despensa con el resto de los alimentos va a esperar el invierno con tranquilidad y nosotros vamos a esperar con impaciencia las fiestas y celebraciones en los cuales vamos a disfrutar de los frutos de nuestro trabajo de otoño y en su honor hacer un brindis de nuevo.

Traducido para „Serbios Unidos“ por Ivana Miljanić

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