En la sombra de Serbia

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Este mundial está lleno de bellas historias con increíbles protagonisas que en ocasiones pasan totalmente desapercibidos en los medios.

Montilla es una ciudad y municipio de Córdoba con unos 30.000 habitantes aproximadamente en el que dos de ellos tienen un sentimiento hacia el baloncesto serbio fuera de lo común, teniendo un conocimiento altísimo sobre jugadores y competiciones, todo esto por una simple y bella razón, su amor y pasión por este deporte.

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Dicen que de la pasión al odio solo hay un pequeño hilo que separa un lado del otro, pero para Miguel Angel y Paco parece no haber ni hilo ni lado. Ellos lo tiene claro, su pasión por el baloncesto serbio casi  excede limites. Desde su Montilla natal siguen como auténticos scouting profesionales todo lo que sucede en el basket serbio. Desde Euroliga a Liga Adriática (ABA), pasando por Superliga serbia y como no, por la Reprezentacija.  Conocidos entre sus amigos como los Partizanos de Montilla, equipo del que son fans, no dudan en aprovechar cada evento que se les ponga a tiro del Partizán o la Selección. Con libreta en mano, anotan todo lo que sucede, cinco iniciales, rotaciones, anotaciones, rebotes…

 

En Belgrado tuve la ocasión de recibirlos y vivir con ellos y Carmen la chica de Paco un partido de Euroliga del Partizan, entrenamientos de cantera del Crvena Zvezda un partido de Superliga y visitar las pistas de Kalemegdan. En la Pionir parecían haber tocado el cielo, sus caras así me lo decían.

Ahora el destino me ha hecho encontrarlos en Granada, con sus camisetas de la selección y camuflados como dos seguidores más entre la alborotadora Selección Serbia. Sufriendo, y disfrutando con la nueva hornada de jóvenes, anotando cada detalle en sus libretas, e ilusionándose con su nuevo ídolo del banquillo serbio. El Gran Sasha Djordjevic como lo llaman.

Lo dicho de Montilla a Belgrado solo hay pasión, el odio queda para otros.

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