Gavrilo Princip, ¿héroe o terrorista?

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¿Luchador por la libertad o terrorista? ¿Joven idealista o ultranacionalista? La figura de Gavrilo Princip sigue generando debate cien años después de que, al asesinar al heredero al trono austro-húngaro, causara el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Según la época y el país, la imagen del autor del magnicidio del archiduque Francisco Fernando el 28 de junio de 1914 en Sarajevo ha sido presentada, e incluso utilizada, de diferentes maneras.

“La interpretación de Princip era distinta entre un sistema político y otro. De héroe nacional en los tiempos de Yugoslavia a anarquista e izquierdista durante socialismo, hasta la actual imagen de un serbio valiente”, analiza para Efe Dubravka Stojanovic, profesora en la Facultad de Historia en Belgrado.

Una perspectiva que cambia también según el país ya que, como recuerda esta renombrada experta, “para la opinión pública austríaca Princip es un terrorista y asesino”.

Pero Stojanovic analiza a este joven con otros ojos y lo ve también como una víctima. Tenía apenas 19 años cuando cometió el atentado, siendo “usado” por grupos de oficiales conspiradores en el Ejército serbio, todo ellos opuestos al poder civil y decididos a unificar a todos los serbios en un único Estado mediante la violencia.

La historiadora se refiere a “Crna ruka”, la llamada “Mano Negra”, una sociedad secreta que armó y entrenó al “comando” de seis inexpertos jóvenes que debían asesinar al archiduque austríaco.

“El atentado de Sarajevo fue en su propio interés, no en interés del Estado serbio”, señala Stojanovic. Recuerda que Serbia era entonces un estado débilque no buscaba nuevos conflictos tras las guerras balcánicas de 1912/13 y tras la práctica retirada del Imperio Otomano de la región. Cuando la Justicia austro-húngara le juzgó por magnicidio, Princip aseguró ser un nacionalista yugoslavo, no serbio, y que el objetivo del atentado era la unión de los eslavos del Sur.

“Soy un nacionalista yugoslavo y busco la unificación de todos los yugoslavos en cualquier forma de Estado y que se liberen de Austria”, declaró durante el proceso. Según la ley austro-húngara, al no haber cumplido todavía los 20 años de edad, Princip no podía ser condenado a una pena superior a dos décadas de cárcel. No llegó a cumplir esa condena: murió de tuberculosis en 1918 en una prisión en Terezin, hoy República Checa.

Princip era miembro de la organización “Mlada Bosna” (Joven Bosnia), formada por serbios, musulmanes y croatas, las tres grandes comunidades del país, que entonces estaba bajo el dominio de Viena. Tras la guerra civil bosnia (1992 a 1995), el “héroe” Princip pasó a ser visto por muchos croatas y musulmanes como un símbolo del expansionismo serbio y considerado por ello un terrorista.

“Todos abusan de la historia e intercalan en ella lo que quieren mandar como mensaje (político)”, asegura Stojanovic. En 1992, cuando las tropas serbobosnias comenzaron el asedio de Sarajevo, se borraron todo rastro de homenaje al antiguo héroe.

Se eliminaron las huellas en el asfalto de la calle donde Princip disparó, se quitó su nombre a un puente y se retiró la placa en su memoria de un museo. Para muchos serbios, sin embargo, Princip sigue siendo un héroe y Serbia planea construir un monumento en su honor en Belgrado, en conmemoración del centenario del comienzo de la Gran Guerra. Incluso hay una tendencia en los sectores más nacionalistas a reivindicar que Princip fue un luchador por la “Gran Serbia”, una interpretación que Stojanovic considera “errónea y malintencionada”.

La historiadora reconoce que la Primera Guerra Mundial es ideal para la “mitologización”. Es que Serbia estuvo en el bando ganador, obtuvo victorias militares pero sufrió enormes pérdidas humanas, lo que junto con la figura de Princip son los ingredientes perfectos para “abusar” de una visión nacionalista de la Historia, concluye Stojanovic.

EFE

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