Guerras humanitarias – ¿Os acordáis de Yugoslavia?

420

Fue un día como hoy, un 24 de marzo hace 17 años, cuando la OTAN, una organización militar defensiva, nacida en la época de la Guerra fría y vacía de contenido tras la desaparición del Pacto de Varsovia y la caída del muro de Berlín, realizaba su primera acción ofensiva en cincuenta años de su historia.

bombardovanje-jugoslavije

En aquel entonces la agresión de la OTAN fue hasta tal grado ilegal que incluso quebrantaba  sus propios estatutos. Concretamente, los artículos primero, segundo y tercero, que entonces  establecían claramente que las finalidades de la organización eran defensivas. La OTAN violó, además, la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y los Convenios de Ginebra. Ni las funciones del Secretario General, ni las de los representantes de los gobiernos de los países miembros ante la OTAN -los cuales ni siquiera tienen status diplomático- les permiten decidir por su propia voluntad un ataque ofensivo, sea cual fuere el tipo de argumentos esgrimidos para ello.

dthumb

Además, la OTAN violó sus artículos que impedían actuar en contradicción con los propósitos de las Naciones Unidas.

Nada de esto fue suficiente para que la opinión pública europea levante la voz en la defensa de un país soberano, pobre, asolado por años de guerra, sobrepoblado por sus propios compatriotas expulsados de otras zonas de la antigua Yugoslavia.

Medios de comunicación que parecían militarizados para la ocasión con su apoyo a los gobiernos otanistas estimularon y permitieron un gigantesco fraude humanitario aplicado a un prolongado conflicto civil en una de las zonas más explosivas del planeta.

foto-slobodan-pikula29-620x350

Durante 79 días la mayor fuerza militar jamás vista “atacó, desestabilizó,  degradó, devastó y destruyó”, en palabras del general Wesley Clark, a Serbia, un país que únicamente pretendía defender a sus compatriotas que se quedaron, después de los actos del secesionismo ilegal, en los territorios hostiles ahora convertidos en países bananeros supuestamente independientes.

Todos estos años han vuelto a confirmar que la OTAN no fue ninguna solución para Kosovo, sino todo lo contrario. Fue Kosovo una solución para la OTAN.

Ante la supuesta catástrofe humanitaria la OTAN no se limitó a una labor defensiva sino que tomó la iniciativa ante potenciales peligros. También, amplió su espacio de actuación mas allá de las propias fronteras y decidió actuar “allí donde peligran sus intereses”.

Desde entonces las guerras humanitarias de la OTAN no han parado y la lista de los países donde se desarrollan es cada día más larga.

Diecisiete años después de la “guerra humanitaria de Kosovo” se ha demostrado que la inmensa mayoría de los crímenes atribuidos a los serbios fueron acusaciones falsas y los crímenes contra los serbios ni se mencionan ni se investigan.  Incluso el caso del supuesto genocidio, que con tanto ímpetu se les está imputando, simplemente no se sostiene y los países que agredieron a Serbia continúan con su huida hacia delante, repitiendo una y otra vez los titulares que ni ellos mismo se creen impidiendo a la vez cualquier debate sobre la guerra en la ex Yugoslavia donde se podrían exponer posturas de todas las partes implicadas.

milica-rakicrig

Es lógico, la agresión contra Serbia fue el punto de inflexión que sostiene la OTAN de pie y su moralidad o justificación no se puede cuestionar.

Cuando se mencionan las agresiones (o intervenciones, usando el eufemismo) de la OTAN, muy rara vez, casi nunca, se menciona la guerra de Yugoslavia que todo el occidente quiere esconder debajo de la alfombra.

Serbios como pueblo, aparte de ser convertidos en parias, fueron las máximas victimas de este conflicto. Más de 300 mil expulsados de Croacia, otros tantos de Kosovo. En Kosovo no solo fueron destruidos centenares de monasterios e iglesias ortodoxas, en la provincia prácticamente no queda un solo cementerio serbio. Este territorio, el de Kosovo, no sólo no ha sido castigado de alguna manera por destrucción masiva de monumentos histórico religiosos sino todo lo contrario,  le faltó muy poco para ser admitido en la UNESCO.

Podríamos añadir muchos ejemplos parecidos que demostrarían con facilidad que los serbios  fueron castigados por un pecado que no cometieron y que detrás de todo estaba la OTAN que buscaba su propia supervivencia, pero este tipo de razonamiento no podrá llegar a ningún medio de comunicación.

Nadie quiere escuchar la historia del crimen cometido por el occidente contra los serbios.

En estos días tan marcados por el ataque terrorista en Bruselas,  tampoco podemos olvidar que la OTAN trajo, toleró y ayudó a los yihadistas en su guerra santa en los Balcanes, cuyos principales, por no decir únicos adversarios, fueron los serbios.

Hoy en día, Serbia es un país ocupado, desmoralizado y con un gobierno títere cuya única misión es colaborar con los que destruyeron el bello país balcánico. Pero aun así, no está completamente derrotada.

Por el propio bien Europa debe comprender que la gran parte de la historia de la guerra civil en la ex Yugoslavia debe ser reescrita.

Comentarios

SIN COMENTARIOS