Hoy se cumplen 23 años de la operación militar croata “Tormenta”

1173

La más grande persecución de serbios en la historia más reciente, en la cual más de dos mil serbios fueron asesinados y desaparecieron, mientras que aproximadamente 250.000 fueron expulsados de sus hogares en Croacia. Según datos del Centro “Veritas”, en la “Tormenta” fueron asesinados como mínimo 1.886 serbios, de éstos 1.196 eran civiles, incluyendo 540 mujeres, mientras que 943 personas están desaparecidas.

El 4 de Agosto de 1995 el ejército croata desencadenó la Operación Tormenta sobre la Krajina croata (según los límites fronterizos de la República Socialista Yugoslava de Croacia). 
Alrededor de 150,000 efectivos perfectamente armados,equipados con material proveniente de la RDA y complementado por la OTAN con el apoyo de Bill Clinton entraron en el territorio perteneciente a la República Serbia de la  Krajina croata.
Miles de tanques,vehículos blindados y un centenar de aviones de combate les precedieron y acompañaron como punta de lanza.
Una operación de tal envergadura sólo pudo llevarse a cabo tras una preparación previa planificada por militares occidentales, en su mayoría (por los supuestos grandes e históricos aliados de Serbia) estadounidenses pero también europeos, británicos, alemanes y sí también franceses.
La operación Oluja hubiera sido imposible sin ofensivas militares anteriores como la de Medak en 1993 y Relámpago en Mayo de 1995 que fragmentaron las defensas serbo-croatas separaron la Eslavonia (otro gran núcleo de población mayoritaria serbia-yugoslava) de la Krajina, ganando posiciones militares de gran valor estratégico.
 
 
La ofensiva croata fue presentada y aún sigue apareciendo así en muchos medios como la recuperación del territorio invadido por los serbios, pero fue todo lo contrario. 
Sólo basta conocer algunos datos para refutar esa mendaz propaganda, de espíritu tan fascista como sus principales ideólogos. 
 

En primer lugar la república socialista de Croacia contaba con un 15% de población serbia, casi un 13% se concentraba en la Krajina. Una parte de esta población descendía de las guarniciones y remanentes que el imperio austrohúngaro destacó como freno al invasor turco.

Frontera Militar posteriormante llamada Republika Srpska Krajina

Aqui estamos hablando de una presencia serbia de cuatro siglos que Oluja borró en 3 dias.

Aunque este extremo es siempre magnificado por los periodistas en arranques propios de novela histórica, siempre escondiendo su ignorancia, mediocridad y docilidad bajo la anécdota.
 
En 1990 cuando Croacia autoproclamó su independencia y envío a sus guardias armados a hostigar a la policía legitima de la Krajina, la población serbia pidió mayoritariamente permanecer en Yugoslavia. Y tras verse acosados y asesinados, los serbios respondieron ;entonces vino la guerra y por supuesto la rebeldía de la autoproclamada república serbia de la Krajina que no sólo vio como sus enemigos destruían su país, su nacionalidad sino que además eran invadidos y atacados en sus propias casas, por unas autoridades croatas que reclamaban como suyas un territorio que nunca les perteneció.
 
Pero Oluja supuso un punto de inflexión. No sólo violó la legalidad internacional, ya que la Krajina era un territorio protegido por Naciones Unidas y defendido por la Unprofor que se retiró el primer día de combates tras sufrir cuatro muertos. También incorporó al territorio croata los territorios administrados por la ONU que pasaron a ser ocupados militarmente por el ejército croata que reemplazo a los cascos azules sin contestación alguna por parte de la comunidad internacional.
El éxodo serbio y las masacres contra la población civil perpetradas durante el avance del ejército croata pese a su gravedad fueron minimizados eficazmente por los medios y diplomacia occidental. Pese a lo cual las pruebas, evidencias y testimonios múltiples revelan el innegable crimen cometido por el avance croata. El uso indiscriminado de la artillería croata contra cuatro pequeñas poblaciones de la Krajina fueron reconocidas como tales y así recogidas por el Tribunal Penal Internacional que sin embargo evitó hablar de genocidio en el caso de dicha ofensiva, y cuyos máximos artífices militares, los Generales Gotovina y Markac fueron juzgados y liberados en dos ocasiones por este Tribunal.
 
Los saqueos, abusos y asesinatos no eran más que el acatamiento de la línea general de la operación.
 
El General Mackenzie de Naciones Unidas denunció con nulo eco más allá de su país de origen, Canadá, como durante las sucesivas operaciones militares las fuerzas bajo su mando combatieron a las croatas, tras obtener de estos disparos como respuesta  a las advertencias  que hizo el contingente militar canadiense a que pusieran fin a las violaciones y agresiones que estaban perpetrando antes sus ojos.
Al menos siete croatas murieron bajo el brioso cumplimiento del deber de este contingente de la ONU que no olvidó su labor humanitaria y su papel como fuerzas de interposición y no como meros aliados de las fuerzas enemigas a Yugoslavia. El ejército canadiense no había participado en una escalada bélica parecida desde su intervención en la segunda guerra Mundial. Desgraciadamente la otrora desastrosa guerra de Afganistán lo superó.
 
Un cuarto de millón de serbios huyó de la mayor limpieza étnica acaecida en Europa desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. El gobierno serbio habla de más de dos mil quinientas víctimas mortales, una gran parte de ellos ancianos , en un número de 667,según denuncia el Comité Helsinki de Croacia fueron asesinados por no abandonar su hogar. Si bien es cierto que en total las cifras totales de serbios expulsados de Croacia alcanzan una cifra mayor, la inasumible cifra de más de medio millón de personas.
Los bombardeos casuales e intencionados se ensañaron sobre algunas columnas de refugiados causando una gran mortandad que la historiografía oficial de la guerra de Yugoslavia no contempla, pese a enfatizar otros episodios crueles pero mucho menores, como los bombardeos de Dubrovnik o Zagreb, sin hablar tampoco de cómo fueron agredidos, asesinados y expulsados decenas de miles ciudadanos yugoslavos no nacionalistas de la capital croata en otro oscuro episodio  nunca esclarecido de la guerra civil yugoslava en la que el mayor perdedor fue y sigue siendo Serbia. 
 
Las televisiones no pudieron evitar aunque fuese en forma de “breves” ofrecernos las imágenes de enormes caravanas de gente tan humilde como desesperada que huía del victorioso avance croata que los empujaba hacia Bosnia y cerraba así la gran operación de pinza. Pueblos y ciudad ardiendo, una vida en la cuneta, y un futuro que lo sigue siendo por falta de presente.
 
Franjo Tudjman eufórico agitando la bandera croata en Knin franqueado por sus generales. Esta pequeña ciudad,capital de la región,eminentemente agrícola de unos 40,000 habitantes fue presentada como el gran cuartel general de la temible Gran Serbia y recibió el impacto de 900 obuses durante la ofensiva.
Una idea de la Gran Serbia que nunca trascendió de la conjetura y no fue más allá de los entonces muy minoritarios círculos ultranacionalistas. No obstante es evidente que con el triunfo militar de Oluja , Zagreb si consiguió la soñada Gran Croacia anhelada por el admirado régimen de Pavelic, y que el estado croata actual ha consolidado.
 
Había ganado por las fuerzas de las armas, un 18% de la superficie de su territorio actual, controlaba todos los puestos fronterizos con sus ahora aliados bosnio musulmanes que volvían a trabajar juntos tras un año de guerra entre ellos ,contra su enemigo común y más odiado.La destrucción de Yugoslavia en la que croatas y bosnio-musulmanes se coordinaron avanzaba en el sentido deseado. El gran éxito de Oluja también ayudó a certificar lo que los acuerdos de Dayton llamaron Federación de Bosnia y Herzegovina. 
Sarajevo gozaba otra vez de superioridad militar, el dinero y armas entraban a espuertas, Tudjman se erigió en un líder aparentemente indiscutido. 
 
¿Pero que pasaba con Serbia?. Milosevic fue el primero en juzgar como insostenible la situación de la Krajina, la desobediencia de sus líderes, su ideologí, opuesta a la de Karadzic y su afán por mantenerse en el poder a toda costa y agradar a Occidente y su gran miedo a perder la república Srpska en Bosnia dejó a sus espaldas un escenario desolador.
 
La mayor parte de apátridas en Europa se concentra entre los serbios de Croacia que huyeron, viven o han vivido en campos de refugiados a uno u otro lado de la frontera sin que su situación se haya formalizado. Por consiguiente carecen de los derechos y servicios básicos de los que disfruta cualquier ciudadano.
Croacia no se ocupa de sus ciudadanos en un ataque de ingenuidad, como ha declarado estos días un alto cargo del gobierno serbio, no sólo fueron expulsados por su filiación, y negados sus derechos más básicos sino que su estatus sigue siendo un pozo negro , en no lo olvidemos un país de la Unión Europea.
Una UE que ha impuesto con sus políticas un retorno e integración en una operación de lavado de cara gracias a las políticas de reconciliación, cuya gran baza es la vuelta de los refugiados. Un regreso que hasta los años 2000 no existió y que las autoridades croatas han falsificado sistemáticamente para su mejora de imagen y para el acceso a unos fondos de ayuda. 
Los representantes de la minoría serbia en Croacia denuncian que el problema clave por resolver es el de la propiedad de los bienes de los expulsados y retornados. Más de 10,000 casas serbias fueron destruidas , aproximadamente 800,000 propiedades agrícolas fueron confiscadas, y más de 40,000 títulos de propiedad han sido revocados. Estos son problemas que perduran y que el agresivo clima político actual en el cual tiene mucho que ver la vuelta al poder del HDZ amenaza con agravar.

Parte de los serbios que regresaron a su antiguo hogar lo hicieron esperando una mejora de la situación con la entrada de Croacia en la UE. Pero la realidad es que como ellos mismo no importamos, fuimos blanco de falsas promesas por cumplir el trámite que la burocracia de la UE imponía a su protegida Croacia. Mientras tanto se nos ignora igual que se a los muertos que están por localizar o a quienes fueron expulsados a raíz de la operación Oluja”.

De la reconciliación y de los esfuerzos por el reconocimiento de los crímenes cometidos en el pasado, del perdón y la culpa  nada se dice. Sólo Serbia parece interesada en ellos y sus esfuerzos baldíos nunca obtienen la menor consideración cuando no sufrimiento como enunciaba el presidente serbio Nikolic .Hay otros valores  superiores así como declaraciones de personajes más respetados entre los medios periodísticos y políticos, como en el paradigmático caso de las Madres de Srebrenica , cuya presidenta fue invitada por la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar Kitarovic.

En Knin ,ciudad en la que durante esta semana habrá sido realmente difícil encontrar a alguno de sus habitantes por el peso del fascismo de estado desarrollado en es la celebración del 20 aniversario de Oluja, de la que hablaremos en un próximo artículo, ha hablado Munira Subasic. La venerable señora cuya asociación ha sido propuesta para el premio nobel de la Paz y es apoyada por el gobierno de Sarajevo y por Angelina Jolie ha expresado su satisfacción por partida doble, por la invitación y por qué la liberación de Knin evitó que se hubiera producido un segundo genocidio en Bihac.
A lo que añadió:

“Larga vida a Croacia, larga vida a Bosnia y Herzegovina y a la gente de buena voluntad”

Obviamente Serbia no pertenece a la última categoría.

 
Fuente: Parte del texto es sacado del blog yugoslavos

Comentarios

SIN COMENTARIOS