La ciudad de la Emperatriz

En sesión celebrada en Brasilia, el Comité de la UNESCO, decidió que cinco monumentos de la cultura localizados en Serbia se inscriban en la lista de candidatos a inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial, entre los cuales el sitio arqueológico Justiniana Prima, conocido como la Ciudad de la Emperatriz.

A siete kilómetros de la actual Lebane, en el sur de Serbia, se hallaba la fastuosa Ciudad de la Emperatriz, que el poderoso y sabio emperador bizantino Justiniano I hizo construir en el siglo VI en su suelo natal. Este ilustre gobernante del Imperio Romano Oriental, uno de los diecisiete emperadores oriundos del actual territorio de Serbia, gobernó soberanamente por el espacio de tiempo de 38 años. Se le recuerda por sus esfuerzos por renovar y fortalecer el Imperio Romano Oriental, por el código del derecho y las reglamentaciones romanas, que llevan su nombre, pero también, por el amor que profeso a su esposa, la bella y ambiciosa Teodora.

Amó con la misma pasión la vistosa ciudad que erigió en su patria, al pie de la montaña Radan, donde nacio en 485 como Flavio Pedro Sabatio. En esta ciudad es estableció la cristiandad en los Balcanes. Justiniano fue declarado santo y la Iglesia Ortodoxa lo festeja en noviembre. Tres anos después de ocupar el trono, en 530, Justiniano regresa de Constantinopla a su ciudad natal, donde sobre la superficie de 40 hectáreas comenzó la construcción de Justiniana Prima, ciudad de anchas calles empedradas, plazas y fuentes, palacios e iglesias, baños y sanatorios, frescos murales y monumentos.

La Ciudad de la Emperatriz es un complejo que integran nueve iglesias, la Ciudad Alta en la cual vivía la nobleza y la clerecía, y la Ciudad Baja, morada de la plebe. En el punto mas elevado de la urbe, la Acrópolis, se hallaba la sede de la administración eclesiástica, con el complejo del palacio obispal, el cual, según los máximos estándares de la época, se calentaba con aire caliente por medio de instalaciones colocadas debajo del piso. También había una basílica con su cripta, así como una gran iglesia, una de las construcciones religiosas bizantinas más monumentales de la región balcánica.

Acerca de la vida en la Ciudad de la Emperatriz se han conservado apuntes del historiador, abogado y literato bizantino Procopio de Cesarea. Cabe mencionar el dato de que existía un taller para la fabricación de cristal, en el cual se ha encontrado el mosaico más grande en Serbia.

Las excavaciones que comenzaron a inicios del siglo pasado, aún se están realizando. En los últimos anos trabajan con los arqueólogos serbios sus colegas franceses, a quienes ha cautivado Justiniana Prima, además de que a este proyecto se han sumado las universidades de Paris, Estrasburgo y Tours, así como el museo de Louvre. Las investigaciones cuestan, los recursos faltan, no obstante el dinero que se ha facilitado del presupuesto de Serbia y de la asistencia de la UE. Los arqueólogos dicen, bromeando, que seria bueno si encontrasen el carruaje imperial hecho de oro, que se quedo entre los escombros de la Ciudad de la Emperatriz, la cual fue arrasada por las tribus bárbaras sólo ocho décadas después de su fundación.

(La Bella Serbia)

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