Los secretos de la montaña de Rtanj

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Sobre la montaña Rtanj circulan diferentes leyendas y cuentos los que han atraído, hace varios decenios, al famoso escritor británico de ciencia-ficción, Artur Clarke.

 


La montaña Rtanj es una de las numerosas bellezas de Serbia Oriental. Existen, no solo leyendas, sino también documentos escritos de que a Rtanj venían los legionarios romanos después de las batallas, porque allí cicatrizaban más pronto las heridas. Hoy se sabe a ciencia cierta que existe en esa región la rosa de los vientos, que la convierten en una zona muy saludable. Tomando en consideración ese hecho, al pie de la montaña se ha construido el Centro Etnico Rtanj – Balasević, el que representa un verdadero oasis. En el aspecto arquitectónico este centro se ha adaptado al paisaje que lo rodea. Además del hotel que evoca con su apariencia a la arquitectura tradicional y ofrece todas las comodidades, hay unas diez casas auténticas, construidas hace más de cien años, que han sido trasladadas a este sitio. A los visitantes del Centro Etnico Rtanj – Balasević se ofrecen unas vacaciones activas. Pueden pasear por las pistas de salud, practicar tenis, balonvolea, fútbol, paragliding, mientras que para los aficionados a la caza se organiza la caza de jabalíes, gamuzas, muflones, venados y faisanes.

Rtanj es la puerta de Serbia Oriental. De Belgrado está alejado unos 200 kilómetros y se encuentra cerca de Paračin y Sokobanja y de la localidad arqueológica Felix Romuliana, así como de la gran atracción turística Rajačke Pimnice, única ciudad del vino en Europa.

Esta montaña forma parte del sistema de los Cárpatos y representa un macizo montañoso calizo en forma de pirámide. Por su extraña forma y por la existencia de desviaciones magnéticas y gravitacionales, lo que impide el sobrevuelo de aviones en esta región, Rtanj lleva en sí un aura de misterio. Los lugareños dirán que no se trata de una casualidad, porque, con mucha frecuencia, sobre la montaña se observa una nube en forma de aureola. Entre las leyendas contadas más frecuentemente, está el relato de que en las entrañas de la montaña se oculta un gran tesoro de un mago que vivía allí. Es probable que esta leyenda haya surgido del hecho de que antes de la Segunda Guerra Mundial en Rtanj existía una mina de propiedad del judío, Yulius Minh. Los habitantes de esta región todavía recuerdan la nobleza del propietario de la mina y de su esposa y visitan con regularidad la capilla de San Jorge, construida en la cima del pico más elevado de Rtanj denominado Siljak a 1570 m de altitud.

Es curioso mencionar que la flora y fauna se diferencian bastante del lado norte y del lado sur de la montaña. La pendiente norte se eleva del valle Crnorecka (Río Negro) y es muy empinada, casi perpendicular, ideal para los nidos de las aves de rapiña. A diferencia de la pendiente sur, la norteña tiene un clima más frío, por eso se han conservado algunas plantas relictas que datan de un pasado muy remoto de nuestro planeta.

Debido al clima suave, la pendiente sur de la montaña está cubierta por inmensas praderas, en las que crece la zarzamora, así como una especie endémica de clavel y la hierbabuena. Pero la planta más conocida es el té de Rtanj. Según la tradición, esta planta la cultivaban hace muchos siglos los turcos en sus harenes, y cuando en el siglo 19 Serbia se libró del dominio turco, esta planta se trasladó a Rtanj y plantó a 1000 metros sobre el nivel del mar, único sitio donde puede subsistir. A comienzos de agosto empieza la cosecha de esta planta y con ese motivo la sociedad turística local organiza un picnic en la naturaleza.

Desde la mitad del siglo pasado Rtanj está bajo la administración del Instituto Nacional de Protección de la Naturaleza. Este instituto se ocupa de cada especie de planta, en prime lugar, de su preservación y protección, aunque esa es una de las pocas regiones de Serbia en las que la naturaleza está casi intacta. Incluso cuando se construye algo, se respeta la tradición y cuida la naturaleza.

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