Los constructores del Belgrado Europeo

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A pesar de la brevedad de la historia de su arquitectura urbana, en Belgrado muchos de los nombres de sus constructores se han olvidado, y de algunos edificios ni siquiera se sabe quién los construyó. De lo que se ha conservado, a menudo se sabe casi nada o muy poco. El libro “Los constructores de Belgrado 1815-1914” de Divna Djuric – Zamolo, ha rescatado del olvido a muchos de los constructores que en el siglo XIX transformaron la capital serbia en una verdadera urbe europea. Texto de Dusica Maticki.

El Belgrado oriental se amplió considerablemente durante la dominación turca en los siglos XVI y XVII. En el siglo XVIII la ciudad sufrió grandes devastaciones bélicas, desconocidas a otras capitales europeas de la época. Belgrado vio los albores del siglo XIX como una población turca, de edificios en ruinas, rodeada de una trinchera y un baluarte hecho de tierra amontonada. Los cambios en la arquitectura comenzaron después de 1815, durante el gobierno del príncipe Milos, quien en las proximidades de la fortificación turca, en Kalemegdan, comenzó a construir nuevos edificios. El autor de las más bellas edificaciones de la primera mitad del siglo XIX – la residencia de Milos y la residencia de la princesa Ljubica, fue Hadzi Nikola Zivkovic. El eslovaco Franc Janke proyectó la primera edificación de Belgrado en el espíritu del clasicismo – la aduana. Este dotado arquitecto es también al artífice  del plan urbanístico de Vracar oeste, un barrio de Belgrado. Se ha conservado  su plan con que se prevé la intersección de las importantes avenidas de Belgrado: del Rey Alejandro, Nemanjina y del Príncipe Milos. La edificación más vistosa y grande de esta época, el Edificio de Capitán Misa, es proyecto del checo Jan Nevola. Este edificio fue iniciado en 1857, por encargo del gran comerciante, capitán Misa Anastasijevic. Este hombre acaudalado y prestigioso decidió en 1863 obsequiar el edificio a su patria. Tal acto fue de gran importancia para la cultura y educación serbia en ciernes, porque ese mismo año se instalo en él la Gran Escuela, el Colegio, el Ministerio de Educación, la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional.

La verdadera urbanización de Belgrado no comenzó sino hasta la sexta década del siglo XIX. El primer urbanista serbio y autor de importantes libros de texto del campo de la arquitectura – Emilijan Josimovic, confeccionó en 1867 el plan para la urbanización de Belgrado, que preveía remplazar las callejuelas serpenteantes con calles anchas, creando un entramado de cuadras rectangulares. Con sus 25.000 habitantes, cuantos tenía en aquella época, Belgrado ya había crecido lo bastante para convertirse en una verdadera urbe europea. Uno de los más grandes arquitectos serbios, Aleksandar Bugarski, proyectó el Teatro Nacional, en el cual se ejecutó la primera representación en 1869. Después de obtener la independencia en el Congreso de Berlín en 1878, Serbia fue declarada reino en 1882. El rey Milán Obrenovic tomó la decisión de erigir una corte representativa, llamada más tarde la Corte Vieja, que en la actualidad es sede del Ayuntamiento de Belgrado. Otro gran arquitecto de la época fue Konstantin Jovanovic, autor de los dos edificios más importante del año 1889 – el edificio monumental del Banco Nacional y de uno de los primeros edificios de vivienda colectivos de Belgrado, la Obra Pía de Nikola Spasic, en la calle del Príncipe Mihailo, número 33.

La transición del siglo XIX al XX reportó nuevas tendencias estilísticas, bajo el influjo de la arquitectura decorativista y de la exposición de Paris del año 1900. Un ejemplo representativo de esta arquitectura es el edificio de la Academia Serbia de Ciencias y Artes, construido entre los años 1913 y 1924, proyecto de los arquitectos Andre Stevanovic y Dragutin Djordjevic. El edificio más monumental, realizado en el espíritu del academismo, el Parlamento Nacional, comenzó a construirse en 1907, y se terminó en 1936. Lo proyectó el célebre arquitecto Jovan Ilkic.

El libro “Los constructores de Belgrado de 1815 a 1914” es una historia apasionante de la arquitectura europea de la capital.  Este libro, obra de uno de los más destacados historiógrafos de la arquitectura y del urbanismo de Belgrado, Divna Djuric Zamolo, ha tenido hasta ahora dos ediciones. La segunda edición ha sido enriquecida con viejas fotografías y tarjetas postales de la época.

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