Los refugiados de tercera que Europa desprecia

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Hace 22 años 250.000 serbios fueron expulsados de sus hogares en 48 horas, en la mayor operación de limpieza étnica en Europa desde el fin de la II GM. Nunca pudieron regresar a sus casas, y la Unión Europea ni les prestó, ni les presta, ningún tipo de ayuda.

El 4 de agosto de 1995 se inició la “Operación Tormenta”  (“Oluja” en serbio y croata), una operación de limpieza étnica ejecutada por el ejército de Croacia contra la población civil serbia de la región de Krajina. Su eficacia fue máxima, al lograr expulsar a la totalidad de los serbios que habitaban en la extensa región de Krajina desde hacía siglos. Familias enteras se vieran forzados a, literalmente, salir corriendo de sus casas con lo puesto.

El nombre Krajina significa “frontera”, y tiene su origen en el siglo XVI, como un protectorado militar cristiano en la frontera sur del Imperio Austro-Húngaro frente al Imperio Otomano. Tenía la función de “tapón” frente a un posible ataque turco, y a sus habitantes se le concedieron una serie de privilegios especiales, por lo que muchos cristianos (en su mayoría serbios) de los territorios ocupados en los Balcanes por los otomanos, huyeron a esta zona libre, donde se establecieron a cambio de formar parte de la milicia de defensa.

Cuando Croacia proclama su independencia de Yugoslavia, automáticamente (y lógicamente), una Krajina mayoritariamente poblada por serbios durante más de cuatro siglos, y temiendo la limpieza étnica que finalmente sufriría, proclama su independencia de Croacia. Sobre el papel, Krajina era un territorio controlado y protegido por la ONU, pero como bien previeron los serbios, la ONU ni protegió a la población, ni evitó que Croacia se adueñara ilegalmente de este territorio.

Aunque el grueso de las operación se desarrolló en 48 horas, no es hasta la tarde del 7 de agosto de 1995, cuando el ejército croata, abastecido con armamento procedente de Alemania (RDA), y con el apoyo logístico de Estados Unidos, Reino Unido y Francia,  finalizaba oficialmente la Operación Tormenta (u Oluja) con la conquista fulgurante de los más de 10.000 kilómetros cuadrados de Krajina, y la expulsión forzosa de sus más de 250.000 habitantes serbios que llevaban allí asentados más de 400 años. Además, las cifras de la destrucción dejan 2.000 serbios muertos, 78 iglesias destruidas, 181 cementerios profanados y destruidos, y 25.000 casas quemadas, y un reguero de denuncias de violación sistemática de los Derechos Humanos y Crímenes de Guerra contra la población civil, tales como violaciones, ejecuciones sumarias, torturas…

22 AÑOS ESPERANDO JUSTICIA

Nadie en la UE o la OTAN se ha preocupado de estos 250.000 refugiados europeos de una manera efectiva. Ni justicia para los afectados en el momento, ni ahora en diferido (haciendo una simplificación, justicia no es que condenen a Blesa, es que devuelvan a todos los afectados el dinero de las preferentes, las cláusulas suelo, etc.).

Pues no hubo, ni hay, acogida, ni ayuda, ni grandes titulares, ni “welcome refugees”. Ni un resarcimiento económico, ni un plan real de retorno. Nada. El único Plan que Croacia (por mediación de la UE) ha desarrollado hasta el momento es un lavado de fachada por aquello del que dirán, y que a alguien no se le ocurra decir que como a Hungría o a Polonia se les amenaza con cortarles Fondos Europeos por no acoger cuotas de “refugiados”, mientras que Croacia directamente pisotea los derechos más básicos de los serbios expulsados. Las propiedades usurpadas a los serbios siguen aún a su nombre en los registros oficiales… pero las autoridades croatas han cancelado su validez. Es decir, y por resumir la situación actual de las víctimas, como dicta la Ley y el sentido común, no se ha revertido la situación, ni en su defecto se ha proporcionado una compensación.

las cifras de la destrucción dejan 2.000 serbios muertos, 78 iglesias destruidas, 181 cementerios profanados y destruidos, y 25.000 casas quemadas

Finalmente es Serbia quién ha tenido que ocuparse de estos y otros refugiados expulsados posteriormente de un modo bastante similar. En total unas 900.000 personas refugiadas procedentes de los conflictos armados de Croacia (390.000), Bosnia (270.000), y de Kosovo (250.000). Unos refugiados de tercera división, ya que no importan a nadie.

Uno de los problemas de no haber ofrecido un mensaje de rechazo contundente a este tipo de políticas de limpieza étnica por parte de países “amigos” (ya sea Croacia en Krajina, o Turquía en Chipre), es que se crea una sensación de impunidad en quién lo hace, y la tentación de imitar el modelo por parte de terceros. Una imitación que en el transcurso del Euromaidan de Ucrania, tuvimos la ocasión de ver, cuando en plena “Revolución Hooligan”, desde Kiev se lanzó la consigna de “matar a todos los rusos y judíos”, mientras Occidente miraba hacia otro lado.

No es una cuestión simple de blanco o negro, de serbios buenos y croatas y musulmanes malos, si no de resarcimiento de las víctimas, moral y económico, de todas y cada una de ellas, de trabajar por la paz, y evitar que hechos similares puedan volver a suceder. De hecho, lo más preocupante, es que la tentación del Efecto Imitación de estos vergonzosos hechos aún no está descartada en los Balcanes. Atentos a los efectos desestabilizadores en toda la región de la ideología nacional-islamista de la Gran Albania.

En total unas 900.000 personas refugiadas procedentes de los conflictos armados de Croacia (390.000), Bosnia (270.000), y de Kosovo (250.000)

ANEXO: CUANTOS SERBIOS FUERON EXPULSADOS DE CROACIA

Según el censo de 1991 de la ex Yugoslavia, en Croacia vivían 4.784.265 habitantes, de los cuales los serbios conformaban 581.663, es decir un 12% de población en la República Socialista de Croacia.

Hoy según el censo del 2011, en Croacia viven 4.284.889 habitantes, los serbios  representan el 4% de la población o mejor dicho 186.633 habitantes. Estas personas son los que han retornado o están intentado retornar, por lo que podríamos decir que 395.030 personas nunca pudieron volver a sus hogares después de la guerra (o cuentan dentro de las cifras de muertos o desaparecidos).

Lamentablemente no hay un censo fidedigno para antes de la II GM de la población serbia en esa región ya que los censos se hacían según la religión y no etnia. Por lo cual si un serbio era católico lo pasaban como croata. Algunos historiadores dicen que la población serbia en Krajina contaba con aproximadamente 1.300.000 serbios, miles fueron asesinados en los campos de concentración croatas en la II GM como Jasenovac (Croacia formó parte del Eje frente a una Serbia partisana), por lo que según el censo de 1948, en Croacia vivían 3.756.807 habitantes, el número de población serbia en Croacia bajo a 543.795 habitantes o el 14%.

Cabe destacar que después de la II GM los serbios por diferentes razones siguieron emigrando del campo a la ciudad, la mayoría se iba a Serbia donde podían vivir y trabajar más tranquilos y el número de su población se mantuvo hasta 1991.

Por lo que los serbios expulsados de sus hogares durante la independencia de Croacia ascienden a 395.030 personas, que a las puertas del siglo XXI lo perdieron todo.

JESUS DOMÍNGUEZ

Analista Internacional

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