Michael Pupin y las bobinas de inducción

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Migrante, científico y filántropo, el físico serbio-americano demostró cómo con dedicación al trabajo, inteligencia social y emocional, se pueden lograr los objetivos personales

Zvi Galil, director de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad Columbia en Estados Unidos, dijo acerca de las bobinas de Pupin: “Todo el mundo sabe que Alexander Graham Bell inventó el teléfono.”
“Simplificando un poco, lo que realmente inventó Bell fue la posibilidad de realizar llamas locales. Fue Michael Pupin quien hizo posibles las llamadas de larga distancia e internacionales. Y el dispositivo para lograr habilitar este servicio de larga distancia fue la bobina de inducción de Pupin”.
¿Quién fue Michael Pupin?
Un gran científico serbio-americano, Mihajlo Pupin nació en 1858 en una pequeña villa austro-húngara llamada Idvor, la cual ahora pertenece a Serbia. Sus padres eran granjeros analfabetas, pero con bastante sabiduría. Su padre fue electo varias veces como el jefe de la villa.
Su madre se sabía la biblia de memoria, y también muchos poemas épicos serbios que valoran el coraje, la honestidad y la humanidad sobre los demás valores. De su madre aprendió el amor a su pueblo, su cultura y el nunca tener miedo a de aprender cosas nuevas. Y los poemas, los cuales citó a lo largo de su vida.
Pupin
Su educación básica inició en su pueblo nativo, pero la educación secundaria la continuó en Pancevo, Serbia, y luego en Praga, República Checa. Aunque su padre se percató de la brillantez de su hijo, nunca aprobó que estudiara tan lejos de casa; pero el apoyo de la madre fue el criterio que prevaleció.
Al morir el padre, Mihajlo quiso regresar a su pueblo para trabajar y contribuir con la economía familiar pero su madre quiso que se quedara en Praga y continuara sus estudios. Los movimientos de oposición a la tiranía austro-húngara que absorbían a la sociedad en Praga influyeron en que sus calificaciones fueran bajas.
Para aliviar a su familia de la carga financiera que sus estudios causaban decidió emigrar a los Estados Unidos. Vendió todas sus pertenencias, incluido su abrigo, y compró el boleto más económico en un barco de vapor. Esto fue durante enero de 1874, aunque se congelaba en el barco, sobrevivió el viaje aferrándose a la chimenea del barco.
Al llegar a Estados Unidos, en el puesto de revisión confesó que solo traía cinco centavos en la bolsa y que a nadie conocía en el país, salvo a Lincon, Franklin y a la autora Harriet Beecher Stowe, de quien había leído el libro “La cabaña del tío Tom” en su versión serbia.
Le admitieron en el país, y le comentaron haber elegido muy bien a sus conocidos.
Su primer trabajo fue en una granja en el estado de Delaware, pintando paredes y almacenando carbón en sótanos en Nueva York. Mientras trabajaba, se pasaba las tardes en la biblioteca de Cooper Union.
Durante tres años tomó clases por las noches, aprendió inglés, y ahorrando dinero. En 1879 fue admitido en el Colegio Columbia (ahora la Universidad de Columbia) en la ciudad de Nueva York.
Mientras estudiaba participó y destacó en deportes, así como en matemáticas y en griego. Además durante su último año fue electo presidente de su generación. Al graduarse, en 1883, tuvo la distinción de ser el primer becario en Física del Colegio Columbia. Los siguientes 6 años los pasó en Europa, en donde obtuvo un doctorado en la universidad de Berlín.
Al regresar a Estados Unidos se desempeñó como profesor en el nuevo departamento de Ingeniería en Electrónica en Columbia. También cambió su nombre a Mihajlo Idvorski Pupin para honrar a su cultura; su equivalente en inglés es Michael Idvorski Pupin.
Patentes, riqueza y guerra
Sus contribuciones fueron vastas en los ramos de la física aplicada, telefonía y telegrafía, comunicaciones inalámbricas y en aplicaciones médicas, así como rayos X. Publicó cerca de 70 artículos científicos y tuvo 34 patentes. Uno de sus trabajos más reconocidos son las bobinas de inducción, las cuales al ser insertadas en líneas de transmisión, incrementan la velocidad de la señal eléctrica. La compañía AT&T compró la patente a Pupin, convirtiéndolo en un hombre rico.
Durante la primer guerra mundial, peleando con los aliados, Serbia perdió el 25 por ciento de su población general, y más del 50 por ciento de su población masculina.
Pupin lideró colectas humanitarias para el devastado pueblo serbio. En 1914 fue el fundador y primer presidente del Consejo de Guerra Serbio en Nueva York, el cual aún funciona como una organización serbio-estadounidense. Después de la guerra participó en las delimitaciones territoriales de las nuevas naciones que surgieron a raíz del colapso del imperio austro-húngaro.
En 1923 Pupin publicó su autobiografía, titulada “De inmigrante a inventor” con la cual logró el Premio Pulitzer en 1924; la obra está dedicada a su madre.
“De inmigrante a inventor” se recomienda como lectura a todo migrante, ya que destaca cómo con dedicación al trabajo, inteligencia social y emocional, uno puede lograr sus propios objetivos.
Pupin fue un gran científico y un gran filántropo. Estableció varias fundaciones para becas en su patria, Serbia. Gastó gran parte de su dinero ayudando a su pueblo, que vivió mucha destrucción durante la Primera Guerra Mundial.
Despues de su muerte, en 1935, la Universidad de Columbia nombró al laboratorio de física en honor a Pupin. Es de resaltar que 28 cientificos estadounidenses quienes han trabajado en el laboratorio Pupin de Columbia han sido galardonados con el Premio Nobel para física.
elvigia.net

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