Rakia conecta a la gente

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La Rakia o rakija es un aguardiente y bebida típica serbia que también se toma en casi toda  la zona de los Balcanes: Bosnia, Bulgaria, Croacia, Serbia, Montenegro y Macedonia.

En Serbia, se popularizo como bebida a partir del S. XIX, cuando la enfermedad de la filoxera destruyó gran parte de los viñedos, mermando así la producción de vino, que en aquel entonces era la principal vía de subsistencia.

El nombre de rakia procede del árabe “al-rak”, que significa sudor.

La rakia es considerada como una bebida fuerte, puesto que varía entre los 40 y 60 grados de alcohol -aunque en pequeñas producciones domésticas, podemos encontrarla más alta-. Es por ello por lo que se le aplica el dicho popular: “para calentar el cuerpo y el alma”.

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Se puede realizar a partir de varias clases de frutas membrillo, manzana, uva, pera, nueces, damasco, etc., aunque las más utilizadas son la ciruela, por su gran cantidad de sacarosa, que es el principal ingrediente para obtener el etanol.
El proceso de estas frutas antes de llegar a convertirse en aguardiente pasa por las fases de: recolección, lavado, trituración, fermentación, destilación y envejecimiento.

Generalmente la rakia es  incolora, a no ser que se le añadan hierbas u otros ingredientes que le den color o al guardarlas en barricas de madera (roble o cerezo), para asi obtener un color más dorado y aromático.

Es curioso saber como en algunas religiones, como la Ortodoxa, se ofrece al final de las misas como elemento de paz. Además, el ofrecimiento de rakia por parte de los balcánicos es un gesto de bienvenida.

En cuanto a su proceso de destilación, está llevado a cabo en calderas de cobre. En éstas, se suele dejar el 40% libre. De la primera destilación sale una bebida con un 30% de alcohol, pero la gran cantidad de metanol venenoso que pueden contener conlleva a una segunda destilación. En esta fase, suele coger el 45% de volumen de alcohol -si el proceso se repite una tercera y cuarta vez, es cuando se consiguen los aguardientes de más graduación-.

La gran mayoría de las producciones de rakia llegan al mercado con un almacenamiento de, al menos, cuatro años – en el caso de las más finas-; aunque en las destilaciones caseras no suele ser común el almacenaje. Ésta es una de las razones por las que muchas de ellas son clandestinas o está prohibida su venta, limitándose al uso propio.

La rakia, dependiendo de los países, suele servirse en los aperitivos, ensaladas e, incluso  en ayunas. La cultura popular ha hecho de que sea una bebida muy conocida en toda Europa y en Belgrado existe el Rakia Bar, en el que se pueden encontrar todos los tipos de aguardientes de esta índole.

Cabe destacar que en los Balcanes esta bebida alcohólica es consumida en un porcentaje altísimo, siendo los casos de enfermedades adictivas mayores. La cultura popular y su uso medicinal predomina ante los avisos sobre los peligros de la ingesta desproporcionada.

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