Sabían que un serbio peleo contra un Samurai y ganó el duelo!

1813

Esta es la historia de un serbio que se convirtió en leyenda en la guerra Ruso-Japonesa y cuyo nombre se recordara por siempre. Oriundo de Montenegro, Aleksandar Lekso Saičić enfrento al mas feroz de los guerreros del oriente, a un samurai. Este es el cuento sobre su hazaña.

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Todos hemos escuchado alguna vez los cuentos e historias de los legendarios sumarais y sus imbatibles catanas, sin embargo este verdadero cuento paso hace un poco mas de 100 años, en un duelo de espadas entre este guerrero de los balcanes y el samurai del sol naciente.

Aleksandar nació en Vinicka el 5 de agosto de 1873 cerca de Berane en Montenegro. Ya desde joven demostró una gran habilidad con la espada, la cual solo los verdaderos héroes pueden tener: agilidad, facilidad, velocidad, movimientos de habilidad, el estado de alerta, y todo esto fue posteriormente coronados con su gran valor.

Lekso Saičić fue capitan del ejercito montenegrino, recordado por el increíble manejo del sable. El arte con el cual manejaba el sable lo convirtieron en una verdadera leyenda. Una de esas leyendas cuenta que su tío Milo, comandante de la Donjovasojeva brigada, se batieron en duelo, Lesko con un palo y su tío con el sable, en un momento Lekso le quito el sable a su tio, para luego con el mismo sable, a la velocidad del rayo quito un botón de su camisa.

Humillo a un profesor italiano de esgrima en Cetinje en un duelo, quitandole su espada y obligandolo a huir.

Lekso, termino la enseñanza media en Dubrovnik, luego se va a vivir a Belgrado, en donde entra a la escuela de sub oficiales de la infantería serbia. Luego de terminar la escuela de suboficiales, paso tres años en Montenegro, en donde fue puesto como ayudante de la brigada de Vasojevic. Como soldado, siempre demostró el deseo de perfeccionarse, es por eso es que viaja a Istambul en donde se enlista por tres años como teniente de la guardia imperial Otomana.

Desde Istambul, viaja a Manchuria, en donde se une al ejercito ruso, es ascendido a subteniente. Es alli en donde en 1905 lo toca la gran guerra entre Rusia y Japon.

EL CHOQUE CON EL SAMURAI

Dos ejercitos chocaron, las batallas se establecieron en Jun Ju An, en la Manchuria del este, muy cerca de Vladivostok.

Según un escenario clásico, la batalla se realizo en un valle ancho y mientras los estrategas rusos buscaban el mejor camino que los podría llevar a la victoria, luego de varias derrotas, desde el lado enemigo apareció un solitario jinete con una bandera blanca. ¿Que querrá este? se preguntaron los rusos.Aleksandar-Lekso-Saicic-3

El comandante de las unidades japonesas, vía su mensajero con bandera blanca, exigía de su colega ruso que elija al mejor guerrero, el cual antes de la batalla, enfrentaría en un duelo con su mejor samurai.

Los rusos quedaron estupefactos, mejor dicho, paralizados por la exigencia. No podían creer lo que les pedían los japoneses en la plenitud de la guerra moderna, a comienzos del siglo XX ellos aun mantenían sus milenarias tradiciones de guerra. La deliberación duro varias horas: “¿si no mandamos a nuestro guerrero pasaremos vergüenza por cobardes, pero si aceptamos el desafio japones… a quien mandaremos para que pelee con su  experimentado guerrero?”

Los rusos sabían que este tipo de duelos significa una gran ventaja psicológica antes de la batalla.

Y cayo la decision: encontrar al voluntario que esté dispuesto y capaz de enfrentarse al samurái. Lo encontraron inmediatamente o, mejor dicho, e los encontró. Tan pronto como se corrió la voz de que se buscaba un voluntario que tenia que defender el honor y la gloria de las armas rusas y sus artes marciales, se presentó en la carpa del comandante en un parpadeo un soldado alto y delgado, era el teniente Lekso Saičić.

Aleksandar Lekso Saičić de Berane, Montenegro! – fuerte y claro saludo – Sirviente del príncipe Nicolás, ahora al servicio de Su Majestad Imperial, estoy listo para salir a pelear contra el enemigo. – con decisión Saičić

Y mientras el comando dudaba el ofrecimiento de este treinta añero, el se encontraba firme, como un poste clavado en el suelo pacientemente esperando la siguiente orden. Largo rato debatieron los altos oficiales pero al final decidieron aceptar y darle la oportunidad a Lekso el cual tan confiado solicitaba ir al duelo, ademas nadie mas se había ofrecido de voluntario, no les quedaba otra opción.

El cadete del príncipe Nicolás saludo al comando militar e inmediatamente se puso en la búsqueda de un caballo y un sable, los cuales mejor le servirían para la batalla. Rápidamente encontró el sable, de los caballos, acepto recién al tercero que le ofrecieron. Eligió a aquel corcel que mejor aceptaba las ordenes del jinete, el cual sabia doblar a la izquierda e inmediatamente a la derecha para evitar el ataque del enemigo.

En un ambiente irreal, de esos que solo se cuentan en los poemas épicos, Saičić  cabalgo hasta el centro del campo de batalla. Lo acompañaba la música de la banda militar rusa.

Desde el frente enemigo apareció un guerrero, vestido con pieles negras. Al verlo, cualquier hombre saldría corriendo. Lekso luego contaba que este guerrero le recordaba a la maldad pura disfrazada de un águila negro. Comenzaba el duelo a muerte.

Las voces de ambos ejércitos callaron cuando los valientes guerreros comenzaron a correr. Los cascos de los caballo destrozaban la tierra, y de pronto los guerreros se encontraban uno delante de otro, retumbo el sonido luego del golpe de las espadas, acero contra acero. Ambos seguían en sus monturas, pasaron de largo, luego de nuevo a la carga.

Corrieron los héroes uno contra el otro. Un poeta  describió la vivencia de la siguiente manera: “Volaron el uno hacia el otro, como si fuesen águilas chocaron, los sables se enlazaron, hacia el sol nadaron”. Como un coro antico, los suspiros de ambos ejércitos primero de un lado, luego del otro.

De pronto Lekso sintió un fuerte dolor y algo tibio comenzó a correr de su frente a los ojos. Con la manga de su abrigo logro momentáneamente quitar la sangre y notar la herida provocada por la catana de su oponente.

En ese momento, Lekso como si fuese un rayo, ondeo su sable cortando y matando al héroe japones. Solo escucho un grito y luego un ovacionado “viva” en ruso. A penas el samurai cayo al suelo, su caballo corrio hacia el ejercito japones. Con esta victoria de Lekso le entrego una derrota moral al ejercito japones.

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Luego de la victoria, Aleksandar Lekso se convirtió en el caballero del Orden de Santa Ana, la medalla mas grande del imperio ruso, ademas de muchos otros reconocimientos. Ademas de esto el gobierno ruso le entrego un sueldo anual de cuarenta napelones en oro, de por vida.

En la lejana Manchuria, fue ascendido a capitán y hasta el final de su carrera militar comando con el escuadrón de la caballería del dragón de Amursk.
El sable con el cual venció al samurai hoy se expone en el museo militar en Moscú.

Murio a los 38 años al saltar del segundo piso del palacio real durante un incendio, el 7 de abril de 1911 en Cetinje, Montenegro.

Fue enterado con los mas altos honores.

 

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