Sé tan humano como Serbia en 1885

La tabla con esta inscripción está situada en el vestíbulo del edificio de La Cruz Roja Internacional de Ginebra para conmemorar el reconocimiento que esta organización concedió a Cruz Roja Serbia por ayudar a Bulgaria, el país con el que Serbia estuvo en la guerra.

Es interesante la tesis de que Serbia fue el primer país que refutó el estudio del famoso Dr. Robert Koch, que hizo historia al descubrir el bacilo de la tuberculosis y que en un congreso en Londres en 1901 declaró que no hay que tener miedo de ese bacilo. Entonces nuestro hombre entró en escena, Dr. Jovan Čokor, que refutó sus afirmaciones tres años después en el Primer Congreso de Médicos Serbios y con ayuda de un experimento especial demostró que la leche de vacas y ovejas tuberculosas es especialmente infeccioso para el ser humano, solicitando que se excluyera la leche y los quesos crudos de la alimentación.

Es anotado un año después que Dr. Koch felicitó a Dr. Čokor por esto. Conservador del Museo Médico de la Sociedad Médica Serbia, desde hace muchos años, Prim. Dr. Budimir Pavlović dice que también existe la primera evidencia de la existencia del virus VIH porque el Dr. Kosta Dinić, que primero había trabajado en Bélgica, y entonces a mediados del siglo 19 se fue a Congo, un país africano, para ser médico a las personas que estuvieron contratadas en la construcción del ferrocarril, guardó una inscripción de haber descubierto dos casos que probablemente resultaron como una complicación debido a la existencia del virus VIH.

El doctor Pavlović destaca que el Principado de Serbia aprobó la primera Ley de Salud Pública en 1845, y de acuerdo con este reglamento ningún dinar destinado a la salud no debía gastarse en otros propósitos excepto el tratamiento y la recuperación de los enfermos.

– La colección de la sanidad militar serbia contiene objetos y documentos sobre todas las guerras que Serbia tenía. Durante la guerra contra Bulgaria en los combates en 1884 y 1885 Serbia cuidaba a sus heridos, y Bulgaria entonces no tenía una sanidad militar organizada. En Europa se recogía ayuda y los convoyes de material sanitario estaban preparados para llevárselo a Bulgaria, pero se atravesó en medio un frente con el ejército serbio. Entonces sucedió algo que no fue anotado en la historia. A requerimiento de los médicos de la Cruz Roja Austriaca, el Gobierno de Serbia permitió a la orden militar que detuviera la guerra por un día, que abriera la línea del frente y que dejara pasar el material sanitario que de Viena estaba dirigido a Sofía. Serbia se unió al llamamiento de Europa y abrió sus almacenes militares de los que donó medicinas, mantas, camas y todo el material que fuera necesario para la inauguración de un hospital en Bulgaria y de tal manera ayudó al país con el que estaba en la guerra. Ese momento se encuentra en el cuadro que muestra la entrega de regalos serbios a los militares búlgaros, que sucedió cerca de Pirot. Para este precedente en la historia mundial de las guerras, La Cruz Roja Internacional de Ginebra concedió un reconocimiento especial a la Cruz Roja de Serbia, de tal manera que en el vestíbulo del edificio de esta organización está colocada una tabla en la que está escrito: ‘‘Sé tan humano como Serbia en 1885’’ – destacó Dr. Pavlović, a quien conocidos consideran una verdadera enciclopedia viviente de medicina serbia y el mayor conocedor de este campo. Aunque dice que no sepa si le van a llamar de nuevo para que, a su propia manera, dé un sello al museo renovado, Dr. Pavlović dice que lo que más le duele es que, de alguna manera, unos le prohíban hablar de aquello que sabe mejor – la historia de la medicina serbia y los artefactos que recogía durante décadas. Hasta que las piernas y la memoria le sirvan, dice que a todos que estén interesados transferirá con mucho gusto su conocimiento, pero que también se empeñará en que el 8 de marzo como Día internacional de la Mujer ya no se llame así, sino que esta fecha debe ser marcada como el Día de las Madres, porque hace mucho tiempo Serbia tenía el oído para que en este día precisamente recompensa a las madres que tenían el mejor cuidado para los bebes.

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Pariente de Milica Stojadinović Srpkinja

El médico Budimir Pavlović explica que de su familia vinieron algunos nombres importantes de la historia del país. La tía de su padre fue Milica Stojadinović Srpkinja, y su tío Jovan Pavlović fue ministro de Educación de Montenegro, padrino del Rey Nikola y uno de los fundadores de la escuela secundaria de Cetinje. Su padre trabajaba como ayudante en el palacio, en acompañamiento por la Reina María, la cual, como dice, le sostenía muchas veces en su regazo cuando era un niño. La considera como una gran bienhechora del nuestro país y de la medicina, y hasta ahora escribió tres libros sobre ella.

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Libro de alimentación del siglo 12

Los textos más antiguos, que hablan de las normas ecológicas y biológicas de alimentación, se crearon en el siglo 12. En esta época se aprobaron los primeros reglamentos sobre la constitución de hospitales monásticos, cuyo autor fue San Sava. En el Typicon de Hilandar, de 1199, en un lugar se recomienda la moderación al comer, y en el capítulo sobre los hospitales y enfermeros se destaca que los que caen en la enfermedad deben sostenerse y ser modestos y satisfechos con aquello que está a su tiempo, pensando en la naturaleza de la enfermedad, del estado de salud de los enfermos y las condiciones de alimentos de temporada.

Danijela Davidov-Kesar

Traducido por Sanja Petrović

ispanista

 

 

 

 

 

 

 

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