Serbia: Novi Sad y Zlatibor, norte y sur del país

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Nuestros siguientes pasos en Serbia serían Novi Sad al norte de Belgrado y las montañas de Zlatibor ya camino al sur llegando a Montenegro.
Primero decidimos ir a Novi Sad. Para llegar hasta allí fue fácil y lo hicimos ida y vuelta desde Belgrado. En tan solo 1 hora pudimos llegar en tren a la estación de Novi Sad.

Novi Sad

 
Novi Sad -Нови Сад, “Nuevo Jardín”- es una ciudad importante en Serbia, ciudad cultural, capital de la región Vojvodina y bañado por el río Danubio. Es una de las ciudades más visitadas en Serbia trasBelgrado por la cercanía a esta y Budapest y por ser una ciudad que bien merece la pena visitar.
Llegamos sobre las 10 de la mañana y nos fuimos andando hasta el centro aunque quedara un poco lejos. No sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar ya que no habíamos buscando apenas información.
Llegando al centro ya pudimos comprobar el encanto de esta ciudad, una ciudad de lo más cuidada aunque al principio nos la encontramos un poco vacía, comprensible al ser un domingo por la mañana,
Su plaza principal – Plaza de la libertad  o Trg Slobode –  es muy amplia y varios son los edificios que sorprenden. La iglesia católica-romana de Nombre de María está en mitad de la plaza y es especialmente larga y fina, una iglesia que data de 1895 obra del arquitecto Georg Molnar. Lo que me gustó más de ella es el decorado de su tejado, diferente a lo que había visto hasta ahora, una de las postales de la ciudad.
En la misma plaza nos encontramos con el bonito ayuntamiento y la estatua de Svetozar Miletic personaje que ejerció de alcalde de Novi Sad además de político importante entre los lideres serbios.
Ayuntamiento con la estatua de Svetozar Miletic
Detallazo de uno de los edificios de la plaza de la libertad
Desde esta plaza es el mejor lugar para comenzar la visita a la ciudad, ya que desde aquí se coge la calle peatonal Dunavska, por donde se puede ir viendo todos los atractivos de la ciudad. Por esta calle también se encuentran variedad de bares y tiendas, la mayoría nos lo encontramos cerrados por ser domingo pero aún así la calle se iba llenando de gente, muchos aprovechando el buen tiempo para comerse un helado en una de sus muchas heladerías, como bien hicimos nosotros.
Vladikanski Dvor  es otro de los edificios que nos hicieron parar y sacar la cámara, por desgracia no se puede ver su interior. Cerca de este edificio se encuentra la catedral de San Jorge – Seborna crkva – , una bonita catedral con la típica cúpula dorada, por dentro tampoco tiene desperdicio.
Vladikanski Dvor
Catedral de San Jorge
Pudimos disfrutar de un mercadillo, siempre nos gusta pasear por ellos aunque no compremos nada, siempre digo que la esencia de la ciudad se encuentra en los mercados. En ellos se pueden ver muchas cosas que no puedes ver en el resto de la ciudad.
Mercadillo en Novi Sad
Desde la parte más céntrica de Novi Sad nos fuimos para cruzar el puente que va sobre el Danubio para dirigirnos directamente a la fortaleza conocida como Petrovaradin – Петроварадинска тврђава- , el punto más turístico de la ciudad. Esta otra parte de la ciudad era bien diferente, todo más antiguo y con edificios que poco o nada se han renovado. Un barrio más tradicional y autentico que los centros deBelgrado y Novi Sad.
Parte al otro lado del río donde se encuentra la fortaleza Petrovaradin
Vistas desde Petrovaradin
Imposible enterarse de algo sin saber leer círilico
Street art
Restos de un puente sobre el Danubio destruido en la guerra
Para subir a la fortaleza o casco antiguo hay que ir subiendo algunas cuestas y escaleras ya que la fortaleza se encuentra en las alturas de la ciudad entrando por uno de sus 5 accesos. Las vistas desde arriba sobre la ciudad y el río Danubio son espectaculares, más si nos toca un día tan espléndido como el que teníamos. Fue la fortificación más grande de Europa en el siglo XVII con 112 ha y fue la más importante del imperio austrohúngaro en los Balcanes. En su subterráneo se encuentran 16km de galerías, único en fortalezas de este tipo.

Zlatibor, las montañas de Serbia

Tras darnos otra vuelta por el centro de Novi Sad nos fuimos de vuelta a Belgrado para disfrutar nuestros últimos momentos en la capital. Al día siguiente cogeríamos un autobús bien temprano para llegar al apartado pueblo de Zlatibor, en las montañas al sur del país.
Fue un camino largo en autobús (casi 6 horas) pero interesante pasar por todos esos pueblos de agricultores por el camino, a diferencia del norte, el centro-sur del país es bastante montañoso.
El pueblo en sí no tiene nada, Zlatibor es un pueblo famoso para venir a esquiar en invierno y se notaba que estábamos en temporada baja. Preguntado en alguna de las tiendas de una calle cerca de la estación de autobuses encontramos a alguien que nos encontró alojamiento. Al rato vinieron dos mujeres en un coche con las que nos costó sudores y lagrimas poder comunicarnos, no hablaban ni una palabra en inglés y ellas nos hablaban en serbio como si nosotros las entendiéramos, nos resultaron unas mujeres muy graciosas y pudimos echarnos unas risas aunque no nos entendiéramos. Su precio, mucho mas alto de lo que ofrecíamos, lo bajaron hasta lo que pedíamos aunque no quedaran muy convencidas. Así que nos subimos en su coche y nos fuimos a nuestro pequeño apartamento que no estaba nada mal donde -en serbio- nos explicaron todo.
Zlatibor
Aunque hubiera poco que ver, nos dimos una vuelta por el pueblo para gastar el resto del día que nos quedaba por delante. Por el centro del pueblo pudimos comer cevapcici (como no) en uno de sus pocos restaurantes abiertos a estas alturas y ver la laguna artificial por donde se encuentran todas las tiendas turísticas de la temporada de esquí. También pudimos ver la escultura hecha de madera del típico hombre local con su burro de carga, muy típico por esta región.
Después de informarnos sobre las posibilidades de alquilar una bici para ir al lago Ribnicko (no había) o alquilar un coche el siguiente día (fue muy caro) para ver todo lo que hay por Zlatibor o coger autobuses públicos a esos sitios (no había), reservamos un tour a Mokra Gora (trenecito por las montañas) yDrvengrad (pueblo creado para una película) parando también por otros lugares nos salía por 900 dinares por persona (unos 8 € al cambio), era la mejor opción. Esta excursión la haríamos al día siguiente en una excursión de serbios y con una traductora para nosotros solos.
El resto del día nos fuimos a una de sus montañas donde en lo alto se encuentra un memorial en una ruta de unos 2 km, no era muy alto. Antes tuvimos que pasar por otro pueblo muy tranquilo donde se sorprendían al vernos. Subiendo hasta el memorial en un camino muy fácil donde los locales subían y bajaban, nos paró un hombre mayor, borracho con unos cuantos rajikas de más (tipo de aguardiente casero muy típico de los Balcanes), que empezó a abrazarme, darme besos y no me quería soltar, Perrine se aparto por si acaso. De la impresión, me quedé un poco parado, no entendía nada. Nos hablaba en serbio pero no podíamos entender nada. Parecía contento de ver extranjeros o creería que era alguien que no era, en fin, lo dejo como anécdota.
Ya arriba pudimos disfrutar de un paisaje hermoso y de un atardecer aún más hermoso. El paisaje de montaña era bonito pero no espectacular, no son montañas muy altas.
El memorial
Jugando con el sol
Llegó el día de la excursión, habíamos quedado en la oficina de información turística a las 9 de la mañana donde nos recogerían en unas furgonetas. Nuestra traductora, algo nerviosa y con el mejor inglés que podía sacar (nada bueno) nos empezó a explicar cosas y salimos al tour que duraría hasta las 5 de la tarde. Nuestra traductora se trataba de una chica muy joven que llamaron especialmente para nosotros, realmente no se dedicaba a eso y la pobre tuvo que estudiar para nosotros, supongo que se sacaría algún dinero. Se agradecía tener a alguien que hablara un poco de inglés, nos sacó de muchas dudas que teníamos.
La primera parada sería en la casa de los Taravic, ya en el Tara National Park que hace frontera con Bosnia-Herzegovina cerca de la ciudad Visegrad, la casa de una familia que predecía el futuro y que predijo acertadamente que Tito llegaría a ser presidente de Yugoslavia o el descubrimiento del teléfono. Hay muchas leyendas e historias acerca de esta familia, realmente da para pensar como pudieron saber cosas así antes de que sucedieran y eso que yo no creo en cosas así, curioso cuanto menos. La casa estaba llena de papeles y documentos sobre sus predicciones.
Casa Taravic
Según ellos, Tito se escondió en uno de los barriles en la casa de los Taravic
Quedé enamorado de este de cartel
La siguiente parada sería en el pueblo artificial de Drvengrad -o Kustendorf- un pueblo creado especialmente para la famosa película “Life is a Miracle” del director Emir Kusturica al más estilo tradicional serbio,
Es un lugar artificial pero que refleja el estilo más tradicional de los pueblos serbios, sus calles tienen nombre de actores, políticos, escritores y gente importante en el mundo como por ejemplo la calle principal llamada Ivo Andric o calles con nombres de Novak Djokovic, “Che” Guevara, Maradona, Federico Fellini o Nikola Tesla. El pueblo está situado en un entorno precioso de naturaleza en mitad del parque nacional.
Nos dejaron un rato estar a nuestro aire por el pueblo. En el mismo pueblo y como bien dice él en el siguiente texto, vive Emir Kusturica aunque en ese momento no parecía estar por allí. En 2010 vino a visitarlo Johnny Depp, en su memoria han creado una estatua de él que se puede encontrar por el pueblo.
Os dejo con palabras de Emir Kusturica:

I lost my city (Sarajevo) during the war. That is why I wished to build my own village. It bears a German name : Küstendorf. I will organize seminars there, for people who want to learn how to make cinema, concerts, ceramics, painting. It is the place where I will live and where some people will be able to come from time to time. There will be of course some other inhabitants who will work. I dream of an open place with cultural diversity which sets up against globalization.

Calle Ivo Andric, premio nobel creador del libro “Un puente sobre el Drina”
Drvengrad
Museo con cosas artísticas y curiosas como esta
Seguimos con la excursión, está vez nos llevaron hasta Mokra Gora, lugar donde se encuentra un tren que antiguamente llegaba hasta Sarajevo a través de las montañas y que también han reconstruido para la película de Emir Kusturica y lo han dejado como atracción turística. El tren sube la montaña en forma de “8” pasando por infinidad de túneles y haciendo varias paradas para observar las vistas.
Mokra Gora
Casas típicas serbias en Mokra Gora
Tren de Mokra Gora
¡Pasajeros al tren!
Vistas desde el tren

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