Un día como hoy fue el primer levantamiento serbio contra los Turcos Otomanos

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La primera insurrección serbia o primer levantamiento serbio fue un levantamiento contra los turcos que tuvo lugar en el Sanjacado de Smederevo de 1804 a 1813, después de más de tres siglos de ocupación otomana en el país y algunas cuantas ocupaciones austriacas. Al principio fue una revuelta contra Jenízaros renegados pero se convirtió en una guerra de independencia.

Los dahije (comandantes de jenízaros) asesinaron al visir otomano en 1801 y ocuparon el sanjacado, gobernando independientemente del sultán. La tiranía siguió: los jenízaros suspendieron los derechos otorgados anteriormente a los serbios por el sultán, aumentaron los impuestos e impusieron el trabajo forzoso, entre otras cosas.En 1804, los jenízaros temían que el sultán usara a los serbios contra ellos, por lo que asesinaron a muchos jefes serbios. Enfurecidos, una asamblea eligió a Karađorđe como líder del levantamiento, y el ejército rebelde rápidamente derrotó y se apoderó de las ciudades en todo el sanjacado, luchando técnicamente por el sultán. El Sultán, temiendo su poder, ordenó a todos los eyalato en la región aplastarlos.

Los serbios marcharon contra los otomanos y, después de importantes victorias en 1805 y 1806, establecieron un gobierno y un parlamento que devolvieron la tierra al pueblo, abolieron el trabajo forzoso y redujeron los impuestos.

El éxito militar continuó a través de los años, sin embargo, hubo oposición entre Karađorđe y otros líderes. Karađorđe quería el poder absoluto mientras que sus duques, algunos de los cuales abusaron de sus privilegios para beneficio personal, querían limitarlo. Después de que terminó la Guerra Ruso-Turca y cesó el apoyo ruso, el Imperio Otomano explotó estas circunstancias y reconquistó Serbia en 1813, pero la represión consecuente provocó la Segunda insurrección serbia de 1815 que condujo a la autonomía y definitiva independencia de Serbia, dando lugar a la creación del Principado de Serbia, ya que obtuvo la semi independencia del Imperio Otomano en 1817 (formalmente en 1829).

Antecedentes

Tras la derrota del Imperio otomano en la guerra de 1788-1791 contra el Sacro Imperio Romano Germánico, en Serbia se comenzaron a sopesar las posibilidades de éxito de un levantamiento contra los turcos. Muchos serbios habían estado al servicio de Austria durante la guerra, adquiriendo así una cierta experiencia militar.

En 1793 y 1796, el sultán Selim III concedió más derechos a los pachaliks de Belgrado. En adelante los impuestos serían cobrados por nobles locales llamados príncipes (knez); la libertad de comercio y de religión fueron además garantizadas. Los jenízaros hubieron de retirarse de Smederevo.

El pachá Hadji Mustafá creó una milicia de aristócratas serbios para combatir contra los jenízaros. Esta milicia constituiría el embrión del ejército de Serbia.

Sin embargo, la Sublime Puerta sufría grandes contrariedades luchando contra Napoleón Bonaparte, entonces comprometido en la campaña de Egipto. Y el 30 de enero de 1799, para calmar la creciente agitación que estremecía a su imperio, el sultán Selim III autorizó la vuelta de los jenízaros al Sanjacado de Smederevo. Estos jenízaros se mostraron cada vez más independientes del poder central de Estambul: asesinaron a un notable de la villa de Šabac, Ranko Lazarević, hermano del pope Luka Lazarević (futuro gobernador de Šabac y jefe de la caballería de Karađorđe Petrović). En 1801, mataron al gobernador de Belgrado, Hadji Mustafá. Los derechos recientemente garantizados al país fueron suspendidos, las tierras confiscadas, los tributos, tasas y gabelas aumentadas y el trabajo forzado fue reintroducido en Serbia. Los jenízaros hicieron reinar así el terror y muchos serbios optaron por huir.

En revancha, algunos comenzaron a rebelarse, en especial en Šumadija, y se convirtieron en Hajduk  (esp Haiduk – jefes rebeldes o guerrillero-bandoleros). Entre los rebeldes es preciso citar en especial a Stanoje Glavaš y a los hermanos Nenadović, Jakov y Mateja.

El 4 de febrero de 1804, los jenízaros, hostilizados por esta resistencia, hicieron arrestar y ejecutar a setenta notables serbios. Con este evento, conocido bajo el nombre de “Masacre de los nobles” o Masacre de los príncipes (Seča knezova) se pretendía someter a los serbios mediante el terror, pero este hecho sirvió de aldabonazo para generalizar la rebelión a toda Serbia.

Desarrollo de la revuelta

El 14 de febrero de 1804, los notables serbios supervivientes se reunieron en la pequeña población de Orašac, provincia de Šumadija. Jorge Petrović, llamado por los turcos en razón de su carácter Karađorđe («Jorge el Negro»), fue designado jefe de la insurrección. Esa misma tarde los rebeldes quemaron el caravasar de Orašac y masacraron a los turcos. Acciones similares se llevaron a cabo en los pueblos vecinos y el movimiento se extendió. Las ciudades de Valjevo y Požarevac fueron liberadas. Los serbios en Serbia y los de la región de Vojvodina, llamados cuerpos francos del ejército austriaco, pusieron sitio a la ciudad de Belgrado, que tenía entonces 368.000 habitantes y solamente una guarnición de quince mil hombres, la milicia del pachá.

Informado de la revuelta, Selim III comenzó a negociar con los rebeldes. Los jenízaros huyeron de Belgrado y fueron asesinados en la pequeña isla de Ada Kaleh, en medio del Danubio. Las negociaciones se rompieron con el tiempo y el sultán organizó una campaña militar contra la rebelión. En 1805 tuvo lugar en Ivankovac el primer gran choque entre los ejércitos serbio y otomano. Karađorđe consiguió la victoria sobre los turcos y los forzó a retirarse a Niš.

En 1806 se libró la batalla de Misar, en la que un ejército otomano de Bosnia y Herzegovina también fue derrotado. Al mismo tiempo los serbios dirigidos por Petar Dobrnjac lucharon en Deligrad contra otro ejército turco que entró por el sureste como refuerzo. En diciembre de 1806 los rebeldes sitiaron Belgrado y la ciudad fue liberada a principios de 1807.

En 1805, ante sus primeros éxitos, los serbios organizaron un gobierno para administrar el país. El poder se dividió entre la Narodna Skoupshtina (Asamblea del Pueblo), el Consejo y el mismo Karađorđe. Se tomaron algunas decisiones importantes: las tierras fueron devueltas a sus propietarios, el trabajo forzado fue abolido y se redujeron las tasas. El joven Estado se modernizó. En 1808 se fundó la Alta Escuela que terminaría por constituir la Universidad de Belgrado. En el apogeo de la revuelta, en 1808, Karađorđe disponía de más de sesenta mil hombres para conducir la guerra.

En revancha, ciertos jefes abusaron de los privilegios adquiridos en el curso de la revuelta. Surgieron algunas disputas entre Karađorđe y los otros «príncipes». El primero aspiraba al poder absoluto, mientras que sus antiguos compañeros de combate deseaban limitarlo. Entre sus adversarios Miloš Obrenović fue el más importante junto a su hermano Milan.

karadjordje petrovic
Rey Karadjordje Petrovic

Tras la guerra ruso-turca de 1806-1812, el Imperio otomano explotó estas disensiones. Aprovechando igualmente un debilitamiento momentáneo de Rusia (después de la campaña organizada contra ella por Napoleón), reconquistó Serbia en 1813 y Karađorđe tuvo que huir.

Este primer levantamiento serbio abrió el camino al segundo y definitivo, que dio a Serbia su autonomía y, a la postre, la independencia en 1878.

Este levantamiento tuvo consecuencias en otros territorios cristianos bajo la dominación turca. El levantamiento serbio de 1804 a 1813 fue la primera verdadera insurrección nacional contra la ocupación turca en los Balcanes y prefigura la era del nacionalismo (ideas típicas de la Revolución Francesa de 1789) que empujará a los griegos y a los búlgaros a seguir su ejemplo. Pero en la época esto era percibido como un movimiento de liberación de los pueblos cristianos, y dentro del espíritu del Romanticismo se verá a Lamartine y a Víctor Hugo escribir sobre ello. Victor Hugo escribirá incluso un discurso de unidad europea pidiendo la creación de los Estados Unidos de Europa para salvar a los serbios, aún bajo la ocupación turca, que sufrían masacres en masa. Este discurso es considerado hoy como uno de los actos fundadores de la idea europea

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