Un familiar de Gavrilo Princip reivindica el atentado que inició la I Guerra Mundial

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Aunque los libros de historia culpan a su tío abuelo de desencadenar una guerra mundial que dejó diez millones de muertos, para Gavrilo Princip, quien lleva el mismo nombre del famoso magnicida, ese acto no fue el de un terrorista sino el de un libertador.

Gavrilo Princip asesinó el 28 de junio de 1914 en Sarajevo al archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía, herederos al trono de Austria-Hungría – que se anexionó Bosnia en 1908-, lo que desencadenó un mes después el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Descendiente del hermano mayor de Gavrilo, quien murió sin tener hijos, la historia familiar de este economista de 63 años corre en paralelo a la de la antigua Yugoslavia y la de Bosnia, donde su tío abuelo es considerado por algunos un terrorista y por otros un héroe del paneslavismo.

‘Por lo general a la gente mi nombre le resulta simpático, como de broma, algunos se sorprenden un poco. Aunque las generaciones jóvenes casi ni saben quién era Gavrilo Princip y para ellos no tiene ningún significado’, declara Princip a Efe en Sarajevo.

Gravilo Princip es el tercero en su familia en llevar ese nombre, aunque en el barrio de Sarajevo este en el que vive – dentro del ente serbobosnio – es más conocido como ‘Bato’.

Para bosniomusulmanes y bosniocroatas, su tío abuelo era un terrorista que formaba parte de una organización nacionalista eslava – Mlada Bosna -, dominada por serbios, mientras que para los serbios fue un héroe en la lucha contra el dominio austro-húngaro.

EJEMPLO DE LA DIVISIÓN

Así, su historia familiar es una muestra más de las divisiones en Bosnia, donde conviven tres versiones y tres ‘verdades’ sobre casi todo: una musulmana, una serbia y una croata.

‘Hace poco, me visitó un historiador de La Haya, enseña en Holanda la historia de los Balcanes, y me dijo lo siguiente:’Lo primero que digo a mis estudiantes es que en los Balcanes, en Bosnia, hay tres verdades”, sostiene Princip.

Gavrilo Princip en 1914

Pasó su infancia en el suburbio en Sarajevo de Hadzici, en la misma casa en que había vivido también el primer Gavrilo Princip.

El magnicida llegó a Hadzici, desde su aldea en el suroeste de Bosnia, por invitación de su hermano mayor, Jovo, que tenía un aserradero y quería ayudarle a proseguir su formación en Sarajevo.

En memoria del autor del atentado, muerto de tuberculosos en 1918 en una cárcel de Terezín (hoy República Checa), donde cumplía una condena a 20 años de prisión, Jovo dio el nombre de Gavrilo a uno de sus hijos.

Ese Gavrilo II, su tío, fue asesinado en Bosnia a comienzos de la Segunda Guerra Mundial por fascistas croatas, los llamados ‘ustachi’, que en ese conflicto bélico apoyaron a los nazis.

‘Yo vivía en Hadzici hasta la última guerra (1992-1995), cuando los serbios abandonaron la localidad. Aquí en Bosnia se ha roto todo. Lo que valía lo han dañado, lo que había lo han robado. Ahora, vivimos sólo para sobrevivir’, cuenta Gavrilo III.

Aunque los historiadores y políticos siguen con su eterno debate sobre si Princip era un libertador motivado por el idealismo o un terrorista sediento de sangre, Gavrilo opina que la organización en la que militaba su tío abuelo era ‘una organización revolucionaria de la juventud bosnia’.

EL LIBERTADOR

Princip, de carácter reservado, se niega a valorar el uso de la violencia para fines políticos, aunque destaca que Mlada Bosna era una organización que buscaba la ‘liberación’ de los eslavos.

‘Sus miembros eran serbios, musulmanes y croata. Había jóvenes, y mayores’, cuenta, al recordar que había clubes deportivos que llevaban el nombre de ‘Mlada Bosna’ pero ‘luego eso empezó a cambiar, al ritmo que se sucedían las autoridades’.

Mientras existió Yugoslavia -de la que Bosnia formó parte hasta su desintegración en los años noventa del siglo pasado-, Gavrilo Princip fue un héroe nacional.

Pero a comienzos de la guerra bosnia, en Sarajevo se borraron las huellas que marcaban el lugar desde el que Princip, cuya minoría de edad le salvó de la pena de muerte, disparó al archiduque austríaco.

Princip murió de tuberculosis cuatro años después del asesinato que desató la Gran Guerra, tras haber intentado suicidarse varias veces y pasar parte de su cautiverio encadenado en la cárcel.

Un siglo después, su descendiente considera que al igual que Bosnia estaba entonces ocupada por el Imperio Austro-Hungaro, ahora el país también sigue bajo tutela.

‘En Bosnia-Herzegovina hoy también existe algún tipo de dominio u ocupación, como quiera que se llame’, dice.

Señala que los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra en 1995 fueron pactados y negociado en ciudades de las grandes potencias, nunca en las bosnias.

El llamado ‘Acuerdo de Dayton’, que puso fin a la guerra civil, ha creado el complicado entramado institucional y burocrático.

‘Me temo que nuevamente somos siervos en casa propia, como en aquel tiempo, porque no tenemos nada que sea nuestro’, indica Gavrilo Princip III. ‘Eso, simplemente, es el destino de los Balcanes, siempre lo ha sido’, concluye.

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