Visitar Belgrado

292

A traves de los siglos, Belgrado, la capital de Serbia, se ha hecho a si misma en las riberas del Danubio y del Sava, rios que serpentean en torno a su construccion mas de amblematica, la Fortaleza de Kalemegdan.

Destruida 40 veces en sus 2.300 años de historia, Belgrado jamás ha conseguido recomponerse totalmente. Su aspecto ligeramente desaliñado, combinado con su animación, buenos restaurantes, cafés en las calles y atmósfera del norte de Europa la convertiría en un lugar ideal para pasar unos días, si no fuera por los precios desorbitados del alojamiento. El centro bullicioso de Belgrado es Kneza Mihaila, un bulevar peatonal repleto de cafés que atraviesa la parte vieja de la ciudad de norte a este. En el sur se encuentran las estaciones de tren y de autobús.

El fuerte de Belgrado desde la época Celta, la ciudadela de Kalemegdan destaca en la ciudad antigua. La mayor parte de lo que puede visitarse fue construido en el siglo XVII, incluidas las puertas medievales, las iglesias ortodoxas, las tumbas musulmanas y los baños turcos. En el caso de estar interesado por las guerras, en las almenas de la ciudadela se puede visitar el Museo Militar. A continuación, uno puede sentarse en un banco del parque de la ciudadela y ver pasear a la gente.

Stari Grad, junto a la ciudadela, es la parte más antigua de Belgrado. Se recomienda pasear por la zona y visitar algunos de los mejores museos de la ciudad; todos se concentran aquí. El Museo Nacional es especialmente recomendable, con exposiciones arqueológicas y pinturas; también puede echar un vistazo al Museo etnográfico, que alberga una colección excelente de trajes Serbios y arte popular. En caso de no disponer de tiempo suficiente para visitar el campo, la Galería de frescos muestra réplicas de tamaño natural de pinturas de iglesias de la campiña de Serbia y de Macedonia. No hay que dejar de visitar el Palacio de la princesa Ljubice, un palacio de estilo balcánico amueblado.


El parque más agradable de Belgrado es Ada Ciganlija, un islote del río Sava, aguas arriba desde la ciudad. Se puede nadar, alquilar una bicicleta, degustar una cerveza fresca en alguno de los cafés o, sencillamente, tumbarse boca arriba y relajarse. Pero cuando llega el momento de encontrar un lugar para dormir, las opciones son menos agradables. El alojamiento es caro – hay un camping y un albergue al sur de la ciudad; si no hay plaza, uno debe arreglárselas alquilando una habitación en uno de los hoteles propiedad del estado. Respecto a la comida, hay restaurantes en Kneza Mihaila; y si el presupuesto lo permite, se recomiendan los típicos del barrio bohemio.

La vitalidad y el hedonismo son el motor de una ciudad que no se preocupa por salir bien en la foto, enamorando al visitante con una atmosfera llena de energia. Belgrado combina la pasion de oriente con da sofisticacion europea para provocar una experiencia unica en aquellos que se acercan a conocerla de cerca. La intensa vida cultural y artistica se respira en el aire y queda congelada en su interesante arquetectura, tanto clasica como moderna. El Museo de Arte Contemporaneo, Museo Nacional, Museo Etnografico, Edificios Reales, Galeria de Frescos o el Palacio de la Princesa Ljubica, son algunas de las maravillas que hay que ver en esta ciudad llena de galerias de arte y museos.

Belgrado de noche

Belgrado dispone de una de las vidas nocturnas mas intensas de toda Europa, con un amplio registro de espectaculos entre los que se incluye opera, conciertos o teatro. La oferta es muy varida, desde una cena con musica en directo en el bohemio distrito de Skadarlija, a un rato de relax en uno de los viejos cafes o en los barcos de la ribera del rio, pasando por una noche de marcha en alguno de los muchos locales nocturnos de la ciudad. En calquier circunstancia hay dos cosas garantizadas: un buen rato con los amigos y mucho estilo.


Comentarios

SIN COMENTARIOS