Visitar Novi Sad, la elegancia del norte de Serbia

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A 94 km de Belgrado, Novi Sad es una ciudad más intima y acogedora que la frenética capital. Es una ciudad diez para aquellos que busquen un buen maridaje entre la sofisticación urbana y el relax bohemio. Reflejo de ello es el festival de música EXIT que cada año atrae a miles de visitantes de todo el mundo.

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El pintoresco centro de Novi Sad se extiende a lo largo de las riberas del Danubio y en una de ellas, sobre la roca volcánica, se erige la gran fortaleza de Petrovaradin. Durante sus 600 años de construcción pasaron tártaros, turcos y croatas. Petrovaradin tiene un trazado laberíntico lleno de callejuelas, bastiones, trincheras, enrejados, pases subterráneos y túneles donde perderse. Una de las visitas guiadas más demandadas es la que visita las catacumbas.

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El centro de Novi Sad está repleto de museos, iglesias y enclaves históricos que hacen que la ciudad merezca una visita pausada. Éste ha sido desde hace siglos considerado la frontera con Oriente, lugar donde acababa el Imperio Austro-húngaro y comenzaba el Imperio Otomano. Con una floreciente Academia de Bellas Artes y Música, Novi Sad alberga asimismo el Museo de Vojvodina donde se realizan exposiciones en las que se exhiben piezas desde el Paleolítico a finales del XIX. La ciudad es casa de etnias y religiones que se mezclan y entrecruzan para crear un rico tapiz de matices sorprendentes. Este clima de libertades personales es el caldo de cultivo ideal para que colectivos de artistas y pensadores serbios ubiquen aquí sus cuarteles generales.

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Sremski Karlovci, uno de los enclaves de Novi Sad y emplazada a los pies de Fruska Gora, fue en su momento la sede de la Iglesia Serbia Ortodoxa. Esta pequeña localidad está considerada como la cuna de la cultura serbia ya que, históricamente, fue el lugar donde la comunidad serbia se refugió del ataque otomano cuando éstos conquistaron el país en el Medievo.

Sremski Karlovci
Sremski Karlovci

Novi Sad cuenta con una gran cantidad de restaurantes con platos típicos de Vojvodina. La gastronomía de la zona es una curiosa mezcla en la que se combinan las influencias serbias, húngaras, rumanas y eslovacas con especias y mucha tradición. Y todo ello acompañado por la música de la típica orquesta tamburitza.

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